Parece que los altos jefes del gabinete estatal no le encuentran la cuadratura al círculo en el tema de la difusión de las actividades de gobierno. Y el problema es que por un lado hay demasiada cuadratura en el panorama, y por el otro, la fluidez de la comunicación exige líneas circulares y rectas y no acepta ni vértices, ni artimañas, ni exabruptos.

Y lo que debieran primero entender los que diseñan las políticas de comunicación social del gobierno actual, es que es preciso revisar el gasto en la materia, llevado a cabo por sus antecesores inmediatos. Y después, analizar si ello sirvió de algo a los gobernadores salientes.

Solo los que dirigen esas áreas, podrán saber cuánto se gastaron los que estuvieron antes. Pero lo que todos sabemos, incluidos ellos mismos, es que las políticas, los procedimientos y los medios de difusión creados y utilizados, no cumplieron con sus objetivos. Duarte y Yunes gastaron millonadas de pesos en esa utópica difusión de imagen y de avance de programas, y su impacto en la población fue mediocre, tirándole a nulo.

Qué dijo la sociedad de Duarte cuando salió: que era un corrupto y que no había hecho nada. Y qué dijo la población de Yunes Linares. Que era un mentiroso, deshonesto y que no había dado resultados.

Y qué hicieron ellos con su comunicación social: crearon varios medios “patito”, usaron a vende espejos y abusaron hasta el cansancio de la gente, que se los encontraba las 24 horas en redes sociales como Facebook, YouTube y Whatsapp. 

Nunca entendieron que las redes sociales no sirven para legitimar a funcionarios y políticos. La gente las ve como pararse junto a un río a contemplar lo que lleva la corriente. Y la corriente en la parte superior qué es lo que lleva: basura, árboles caídos, excrementos, desperdicios. La comunicación social de los gobiernos, los resultados de los programas y el mismo discurso de los jefes, no tiene ningún efecto positivo en las redes sociales. Cuando la ven pasar, la gente reacciona como zombi.

Tan no tienen efecto a favor, que no lo tuvo para Duarte y tampoco para Yunes Linares. Perdieron las elecciones y, por el contrario, las redes sociales sólo sirvieron a la población cansada de ellos, para manifestar su disgusto y repulsión.

Justamente empieza a notarse vía redes sociales, el surgimiento de “nuevos medios de comunicación” que circulan sólo en redes sociales, y que se pagan y mantienen con recursos públicos. Pero no tendrán ningún efecto conveniente. Solo servirán para seguir gastando dinero del erario y para que algunos vivales hagan fortuna al estilo de la dueña de la famosísima Casa Veracruz.

El mal ejemplo de Duarte y de Yunes cundió entre morenistas. Y lo tomaron los jefes cuitlahuistas sin analizar efectos previos. Será dinero tirado a la basura. Están tropezando con la misma piedra.  En las elecciones venideras lo comprobarán.

 ¿O es que saben que no habrá resultados y sólo se trata de hacer más circo feisbukero? Pero así no se llega a nada.

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