Ahora que Tabasco está de moda y con puntuales privilegios, conviene recordar uno de los términos acuñados en esa zona durante sus tiempos de pobreza. Uno de sus machuchones mayores (machuchón allá es como se le dice coloquialmente a un alto jefe o mandamás) ha aparecido en tierras veracruzanas con intención de poner orden a las revueltas tribus morenistas. Proviene de la familia periodística Cantón Zetina, por cierto, una de las más favorecidas en la asignación de contratos de difusión del gobierno de AMLO. 

Oscar Cantón Zetina ha sido nombrado delegado del partido MORENA en Veracruz y varios estados del sureste dentro de la tercera circunscripción. Como político, es uno de los que más elecciones ha ganado en su estado, repitiendo como senador y diputado federal. Perdió la gubernatura cuando compitió por el partido verde ecologista.

Oscar Cantón es el que con su autoridad de conocimiento y experiencia en la política, envía el obradorismo para hacer valer sus decisiones ante los indisciplinados dirigentes morenistas veracruzanos.

Ayer quiso resolver salomónicamente las diferencias entre el grupo del gobernador Cuitláhuac y las aguerridas  huestes de Gonzalo Vicencio. Propone que el partido nombre un delegado especial que asuma funciones de presidente y que sea este quien determine todo lo relativo a las diferencias e intereses encontrados. 

Pero adoptando el término tabasqueño, hay otros machuchones jarochos que también saben de política, de resultados, de trampas y recovecos para sacar adelante sus proyectos de elección popular.

En el puerto de Veracruz los Yunes y los Rementería se disputan la presidencia municipal por los colores azules. El panista Miguel Ángel Yunes se fue a registrar a la Ciudad de México y en Veracruz por parte de El Chapito Guzmán y su Pan, se registró Bingen, el orgullo del nepotismo del senador Julen Rementería. El ingeniero Ricardo Exome pelea zorrunamente los contratos y la alcaldía por MORENA.

En Xalapa a los morenistas se les cuecen las habas por registrar a Ricardo Ahued a la alcaldía, aunque Elizabeth Morales suda los calores por el manto guinda que puede regalarle el emprendedor del don de la plasticidad. David Velasco suma a tres partidos otrora grandes en una alianza multicolor y hace ruido infernal con algunas cáscaras de nuez. Juan Vergel busca la piedra filosofal para encontrar el camino o cuando menos la banqueta. Hasta el polaco jarocho Luis Sardiñas y Movimiento Ciudadano quieren sentarse en la grande de la floreciente capital.  

En Coatzacoalcos Amado Cruz Malpica y Carlos Vasconcelos buscan la alcaldía con varios machuchones y machuchonas que les cobijan y les hacen agradable sombrita. En Poza Rica el prestigiado doctor José Kirsch lucha por merecer la presidencia, en Martínez, Cirilo Rincón quiere la diputación. En Puente Nacional Roberto Montiel Montiel sin problemas continuará el fructífero neocacicazgo puenteño. En Alto Lucero la busca Demetrio Domínguez. En Emiliano Zapata, Luis Sergio Leyva es el más buscado por los zapatenses para terminar con el nepotismo, los males, las enfermedades, las diarreas y los virus que sufre el edificio del ayuntamiento. Ahí también la quiere el joven viejo Renato Alarcón, que con todo y los millones de pesos que presume, solo tendrá un “quinto”; también compite el de la “experiencia y juventud” ciudadana Fernando Retureta, del cual sus paisanos si desean que regrese pero lo que se llevó.

Por Morena hay varios machuchones buscando la diputación federal: entre los más aventajados, por Xalapa Rural anda Francisco Fernández “El Potro” y por Veracruz, Rosa María Hernández espejea con ojos bien abiertos para no darse un encontronazo en alguna esquina.

Parece que habrá que seguir los apellidos y las acciones de cada uno de los candidatos, más que a los partidos (pulverizados) y las gastadas colecciones de promesas que salen de los alucinados cuartos de guerra. El seis de junio venidero veremos quiénes de esos prospectos conservan la categoría de machuchones, quiénes resultan machucados, abandonados y deprimidos y cuántos de ellos terminan completamente machacados y hechos polvo.

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