La gobernadora Rocío Nahle García utiliza dos engañosos eslóganes en su actuación como mandataria veracruzana. Pero el socorrido Por amor a Veracruz, más bien parece título de una bonita canción festivalera, carnavalera y de ferias pueblerinas. El otro sobre el poner de moda al estado, es simplemente una graciosa intención, que en los 15 meses que lleva al frente, no se ha podido concretar en ningún sentido, más que en las autocomplacientes páginas del Primer Informe. La gente de a pie no ve ni el amor jurado, ni reconoce que algo bueno esté de moda.
En la función como gobernadora, la señora ingeniera sólo se ha caracterizado por manifestar superficialidad, ignorancia de los asuntos torales, intolerancia y poco afán de comprometerse seriamente con la solución de los problemas del estado. Las imposiciones, la soberbia y el autoritarismo no son actitudes que le ayuden a obtener el reconocimiento o agradecimiento de la sociedad. En Poza Rica o Álamo hay opiniones negativas y adversas que ella debiera meditar, tras su insensibilidad durante las inundaciones pasadas.
Sobre el amor, no haremos ningún comentario, sólo recordarle que a veces amamos mucho, pero ese amor no le llega a quien está dirigido: es sólo un sentimiento mucho o poco, que en muchas ocasiones nada tiene que ver con el beneficio o satisfacción que percibe la persona que está enfrente. Pero en eso de poner de moda un estado, eso sí se puede reflexionar, con el detalle y objetividad que uno esté dispuesto a examinar. Y en este renglón, los números y las realidades no cuadran con el eslogan que recitan como cotorros los funcionarios nahlistas y los medios y periodistas de precio, pero sin valor.
Si es en el tema de la salud, sólo se necesita revisar los medios de comunicación y las redes sociales, para encontrar, en cualquier momento, la cruel realidad y el espejismo vil. Desde que AMLO acabó de desfondar el sistema de salud de México, los perjuicios se reciben desde todos los ángulos, entre ellos: el terrible problema de la diabetes, del sarampión y del tercer lugar nacional en dengue, y por ahí de ñapa, aparecerá la doctora Patricia Ponce en su consistente lucha por los medicamentos y apoyos básicos contra el VIH Sida, que no se termina de atender ni de resolver.
Si vemos el tema agropecuario, aparece el gusano barrenador del ganado y el hongo de la caña de azúcar, que el señor Rodrigo Calderón sólo vio en los medios de comunicación. El tipo sigue apoltronado en su secretaria, posando a gusto, mientras se le incendian además las superficies forestales por escasez de lluvias. Un caldero lleno de incompetencia ahoga al campo veracruzano.
Si se trata de la inseguridad pública, sólo mencionaremos el asesinato de 10 mujeres que se detallan y contabilizan en los medios, tan sólo en los meses de enero y febrero de este año 2026. Ya no especificaremos la angustiosa desaparición de jóvenes ni el ataque, la violencia o asesinato contra políticos y periodistas, non gratos.
Y para insistir en los despropósitos nahlianos, nadie sabe en qué terminó ese hermoso cuento y negociazo de los autobuses chinos para transporte urbano Ulúa, con tarifas impuestas a chaleco a la población. Se guardaron, se están oxidando, como acusan en Coatzacoalcos, o ya se están malbaratando. ¿Qué pasó con el tema camionero, o es que sólo se le echó tierrita? O acaso, como decía un famoso político de Juanita: sólo se está aplicando el HP.
Y qué nos dirán la gobernadora y su estimada Claudia Tello sobre el tema de la UPAV. O ese caso sí puso de moda a Nahle, y para su desgracia, la principal del palacio se tuvo que poner ese arrastrado y corrompido chaleco a juerzas. Lo penoso es que mucha gente que ahí trabajó de buena fe y ánimo, lleva meses sin cobrar sus sueldos y las familias perjudicadas se cuentan por miles en todo el estado. El desastre de la educación en Veracruz se agrandó y tiene el distintivo Sello Tello.
Y el desastre de las obras cuitlahuistas (Estadio Tiburones y Plaza Macuiltépec, el fastuoso Nido “del Hampón”) que no pueden inaugurarse en el segundo año de gobierno, con numerosas observaciones de auditoría. Un sexenio fallido y que fue premiado con pestilente gas por Sheinbaum, que la Auditoría Superior de la Federación informa faltantes de alrededor de 2 mil millones de pesos. Pero también con el estribillo de “La obra nueva de Nahle, como que no sale”.
Si entramos al terreno del medio ambiente, en los sureños terrenos de Nahle está una bomba de tiempo en el basurero Las Matas con las autoridades federales poniendo el acento y la exigencia, las multas y en un predicamento a los municipios aledaños que no resuelven esa añeja problemática, pero diligentes, eso sí para organizar festivalitos y ferias con la originaria y original banda de Xóchitl Molina, la empoderada emperatriz de la cultura de escritorio en Veracruz.
Veracruz, tristemente, es un desastre en toda la administración estatal, en el área de gobierno que cualquiera ponga el ojo, con demasiados jefes foráneos, por cierto: muchas amistades en los cargos, mucha falta de profesionalismo y total ausencia de responsabilidad y compromiso con Veracruz. Corrupción incrementada y falta de resultados es la conclusión y quizá el augurio sexenal.
Eso sí lo están poniendo de moda los morenistas desde hace más de siete años. Y eso que los guindas del pueblo bueno, del 90 de lealtad y 10 de experiencia, eran diferentes, y “no traicionan, no mienten y no roban”.







