Como una adelantada semana santa en lo político, se vivió en Veracruz la semana anterior. Y como el propio mesías del catolicismo, también López Obrador tuvo que caminar entre gritos, defensas, incomodidades y cuestionamientos del público que lo vio en los diferentes momentos de la extensa e inédita gira presidencial.

El periplo de AMLO sirvió para que conociera en tierra a sus apóstoles jarochos, empezando por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, a quien le han estado tocando los baños mayores debido a su nerviosismo y a la franca incompetencia de quienes debieran ayudarle a sacar adelante al estado, que son todos y cada uno de los otros once principales, que quieren que el morenismo perdure en Veracruz por muchos años.

Empecemos por el mismo Cuitláhuac, a quien debieran indicarle que arrope, que conduzca, que obligue a todos los grupos o tribus morenistas a construir el único objetivo que tiene Andrés Manuel, que es la continuidad política.

Rocío Nahle, que sigue en la lista para gobernar, debe ponerse lista y entender que son tiempos de sumar a todos y de sumarse con todos. Debe decirle a su gente que es momento de jalar con las otras cabezas y forjar un proyecto. Sola no llegará a ninguna parte.

Manuel Huerta debe hacer a un lado su típica omnipotencia -¿o individualismo?-, y coordinar a su gente para que se coordine con la de Cuitláhuac. Ojalá que su censo del bienestar no contenga faltantes, porque si es así, tendrá que enfrentarse a una tragedia en su futuro cercano. Más le vale, asegurarse, con sus propios ojos, y no con los de los lastres que carga, que el dichoso censo esté completito.

Éric Patrocinio Cisneros, debe olvidar un poco su segundo nombre y ponerse a coordinar al gabinete cuitlahuista, tan afecto a desentonarse o a darse ánimos con los apabullantes sonidos del silencio. Debe aprender a moverse con la elegancia del cisne auténtico.   

El senador Ricardo Ahued necesita, como los demás morenistas, un poco más de resultados en beneficio de toda la población. El confort del centro del estado no le sirve para futurismos ni para justificar lo que AMLO invierte con él.

Otro apóstol atolondrado por un guerroso y engorroso subsecretario, es el titular de la SEFIPLAN, quien debiera hacer valer su posición y no permitir que el valedor de Jilotepec le descomponga todo el escenario al gobernador, quien en su momento le exigirá las cuentas al propio señor de las limas y no a una simple carita sonriente. El guerrero que se siente señalado apóstol de las oscuras componendas, debe dejar en paz al personal de gobierno que está empezando a detestar el mundo cuitlahuista y a su supuesto representante.

El secretario de salud ya debiera estar informándonos como están todos los hospitales del discurso yunista y de los centavos que el exgobernador le quitó a los excolaboradores y familiares de Duarte. Más medicina y menos distractores.

Amado Cruz debe hacer honor a las letras, a la experiencia y a las leyes que domina. La actitud zorruna no ayuda a los intereses de Morena en Veracruz. Mejor que haga gala de su nombre y que no haga mucho caso a su apellido. Veracruz en el nombre lo lleva.

En todo apostolado no falta nunca el judas traidor a la causa, y que al mismo tiempo lloriquea por todo lo que mal hace y decide. Este Iscariote hipocritón, utiliza el balbuceo y ya es un lastre morenista que mostrará su gran peso específico en las próximas elecciones municipales en la capital del estado. Su inactivo ejemplo puede cundir en otros ayuntamientos que creen que la pereza es línea política. 

Pero este apostolado morenista, abundante en traidores, viaja castrado y atento a los tramposos pozos del camino. En el Congreso del Estado otro apóstata jura que forma parte de los elegidos de la cuarta transformación y hasta de la quinta. 

Y el más pequeño apóstol que está perdiendo la figura, los papeles y el rumbo, en mínimos dos meses, es alguien que, desde el hemisferio oscuro de la luna, pretende comunicar y dar buenas señales, pero su escaso brillo se lo impide.

Este es solo un pequeño ejercicio en febrero loco. Sería interesante conocer la evaluación del presidente de la república sobre los actuales próceres veracruzanos. Debe haber comprobado que por estos lares es muy poco lo que hay.

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