Cuando Cuitláhuac García llegó al palacio de gobierno en diciembre de 2018 su alegre camarilla de valets, comparsas y colaboradores dio a conocer la frase coloquial que en ese tiempo caracterizaba al “doctor” e ingeniero principal del palacio y de su gabinete, que desde entonces pintaba el desorden e irresponsabilidad que había llegado como plaga atanasiesca a Veracruz: “Es viernes y llega sabadaba”.
Con Patrocinio en la oficina de enfrente, inventaron a los cortadores de maleza en avenidas y distribuidores, para darle “actividad oficial” al peculiar fin de semana del jefe. Así fue como surgieron aquellos afilados machetes que vestirían el fin de semana dancístico del “sabadaba” cuitlahuista.
Y comenzaron las inteligentísimas restructuraciones de la deuda estatal, la aletargada planeación de su obra cumbre y la sublime estrategia para resolver el problema de la vialidad en la capital del estado, se ufanaba el Cui. Recordemos aquel fantástico tren urbano de Xalapa que fue el mejor rollo sexenal, junto a la “honestidad” que por 10 o 15 veces vino a endilgarle el jefe López Obrador como medallitas de kínder al doctoral bailarín del Macuiltépec.
Y en ese idílico tiempo en 4T, con pausa y sin prisa, empezaron a notarse las obrotas planteadas en sesudos cenáculos: el acuario se rebautizó como Acuarium de Veracruz y la restauración del estadio de los tiburones rojos en el puerto jarocho, y en Xalapa, el nido del halcón cuitlahuista (porque ya había uno en el campus de la UV), el puente de Las Trancas y el pomposo puente Heberto Castillo, ambos sobre la avenida Lázaro Cárdenas.
Paralelamente, la familia en el poder, el atanasiato en todas sus ramas, comenzó a apoderarse de la estructura de gobierno, con las damas Cayetano y su parentela en modo ajonjolí de todos los moles y posiciones de alto rango. Al mismo tiempo, las colonias del Cerro de Macuiltépec en los dominios de Atanasio García, comenzaron a recibir pavimentaciones y a embellecer edificaciones diversas, una especie de gentrificación color guinda, para embeleso de los orgullosos creadores del PRD.
Y continuaron los meses hasta las semanas de la víspera horrorosa de noviembre de 2024. Un pillo de colchones que se había adueñado del despacho de Cuitláhuac, que comenzó a tirarle mordiscos y dentelladas al Acuarium, donde la obrota de remodelación que ordenó Sergio Rodríguez, sufrió la caída de un enorme colado que salió en todos los periódicos. Una cuenta pendiente que no será olvidada por nadie en la ciudad de Veracruz.
El estadio tiburón en la vergüenza total, mostrando las deficiencias, fallas y locuras del rediseño, además de los sobrecostos evidentes, después reconocidos por la propia Auditoría Superior de la Federación.
El Nido del Halcón o mejor, el Nido Macuiltépec de García, de carácter interminable, con presupuesto triplicado y donde, como ya recomiendan, habrá que hacer una revisión del diseño estructural y un peritaje de protección civil antes de meterle espectadores y conciertos.
Esta obra que indebidamente ejecutó el Instituto de Espacios Educativos, pondrá a sufrir al director que firmó los contratos, ya que su participación está fuera de la ley, a decir de diversos abogados especialistas en administración pública. Firmar sin tener facultades legales puede ser motivo de una denuncia y hasta de encarcelamiento por incumplimiento del deber legal.
Y ahora en Xalapa, también, el “espectacular” Puente Joroba, anteriormente denominado Puente de Las Trancas, que, cuentan algunos constructores, se acaba de fracturar, y que está ocasionando agobiantes problemas de tráfico e inseguridad al viajero, es otra de las obrotas del cuitlahuismo cerrero. Una obra contratada a un empresario de quién sabe qué o cuál expertís, que evidentemente poco conoce de la verdadera obra pública. Este señor no imagina en qué brete metió a su protector Cuitláhuac.
Pero además de las obrotas de Cuitláhuac y sus jugosos dividendos en metálico, a ver si alguien aclara en qué se gastó el endeudamiento que acaban de descubrirle a Cuitláhuac, quien se llenó la boca asegurando que él no había endeudado a Veracruz, como sus antecesores.
Las obrotas de seis años de faramallas, xantolos, mascaradas y festivalitos insulsos se acabaron. Con los descubrimientos de irregularidades terminó su aura de honestidad que algunos bien intencionados le creyeron a AMLO. Sheinbaum sabrá si lo mantiene en el gas o si merece otro destino entre barrotes y garrotes.







