Respecto a la Cuenta Pública de 2024 y a falta del tercer informe de fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en el segundo reporte presentado por esa institución a finales del año pasado, se señaló a Veracruz como el estado con mayores irregularidades respecto al manejo de los recursos federalizados, con un pendiente por solventar por la cantidad de 1,115.3 millones de pesos, correspondientes en su mayor parte al ejercicio presupuestal del Sector Salud estatal.

Falta de documentación justificativa o comprobatoria, pago de remuneraciones indebidas o injustificadas, conceptos fuera de norma, no autorizados y observaciones de obra pública y adquisiciones, son las anomalías observadas por la ASF.

En esa instancia ahora dirigida por el doctor Valentín Herrera Alarcón, se han continuado presentando problemas de insuficiencia de medicamentos en hospitales, o como el escándalo del mes de diciembre, con el pago de los bonos navideños, que los responsables administrativos quisieron liquidar a los más de dos mil trabajadores, mediante vales de despensa para canjearse en las Tiendas Chedraui, decisión tomada al vapor, que provocó justas y fuertes inconformidades y manifestaciones en las calles. 

Mientras tanto, el ingeniero Cuitláhuac García acaba de cumplir un año como director general del Cenagas (Centro Nacional de Control del Gas Natural), una dependencia del gobierno federal donde pudo aterrizar con su grupo consentido de colaboradores sexenales en el gobierno veracruzano.

Pero el tema de las corruptelas, irregularidades e ineficiencias no sólo fueron en la Secretaría de Salud, sino que se dio en todas las dependencias de su gobierno, principalmente en las que mayores presupuestos había. La obra pública tiene sendos boquetes y malas construcciones, entre ellas el Puente Joroba (llamado oficialmente Puente Las Trancas) y el Nido del Halcón en Xalapa, que no se ha inaugurado, y el estadio de los Tiburones Rojos en Veracruz. Esas construcciones y otras más, con constantes señalamientos de irregularidades, sobrecostos, problemas de diseño y evidencias de mala calidad.

Y falta que se haga una auditoría integral a fondo en el Acuarium de Veracruz, para poner en blanco y negro la gestión del siempre cuestionado Sergio Rodríguez, el exprocurador ambiental y asesor de cabecera del exgobernador, ahora “experto” en los temas del gas. 

Atendiendo a los malos resultados y a las muestras de corrupción y nepotismo, Cuitláhuac García resultó ser el peor gobernador de Veracruz, a quien extrañamente premió la presidenta de México a principios de 2025, cuando los ciudadanos veracruzanos pensaban que sería llamado a cuentas y que tendría un destino similar al de Javier Duarte.

Sin embargo, los izquierdistas del siglo XXI seguirán rasgándose las vestiduras por la detención de Nicolás Maduro y guardarán un silencio cómplice ante las barbaridades y corruptelas de sus propias huestes. La indignación selectiva defiende al dictador extranjero y perdona el cochinero doméstico. El perdón a Cuitláhuac García es, en realidad, parte de esa misma lógica.

Publicidad