Solía decir que desde su infancia le gustaron las distancias que hicieran diferencia. También comentaba que aún niño y de manera autodidacta, utilizó las horas libres que le dejaban las obligaciones familiares para devorar y asimilar los numerosos libros que pusieron en sus manos personas preocupadas por su desarrollo intelectual, entre las que destacaron su enérgico padre y el entrañable profesor de escuela que se interesó en su formación primera.

Pocos años después, y como el todavía adolescente insistía en incursionar en el periodismo en la capital del estado, un día lo invitó a trabajar Rubén Pabello Acosta, el fundador y entonces propietario de El Diario de Xalapa.

A la mañana siguiente, llevando a cuestas sus quince años de edad y una pequeña maleta, el joven Froylán Flores Cancela subió a una pequeña avioneta que salía diariamente desde su natal Misantla, para trasladarse al aeródromo de El Encero y así presentarse en su primer empleo formal.

Como el trabajo en el periódico llegó a absorberle en demasía, abandonó los estudios  que había iniciado y se dedicó a aprender concienzudamente todas las tareas que tenían que ver con la edición del diario. Al tiempo que conocía los secretos profesionales de su protector y amigo Pabello Acosta, fue ocupando diferentes cargos hasta llegar a ser subdirector.

En ese puesto creó una columna que sería famosa al poco tiempo y que bautizó la inteligente secretaria del Director. Así nació en la década de los cincuentas la columna de análisis político Glosario del Momento -escrita bajo el pseudónimo de F. Ferreiro Castelar-, con la cual Froylán obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, galardón que irónicamente acabó con la simpatía que le profesaba don Rubén.

Con ese desencuentro como punto de inflexión, el ya reconocido periodista volvió a marcar distancia. Tomó aire, puso punto final y se esforzó en escribir en otra línea nueva. Desdeño la liquidación que le brindaba el periódico que lo había formado y desplegó velas que lo llevaron a la fundación de su propia publicación el dos de octubre de 1978, primero quincenal y después semanal: Punto y Aparte.

El día de ayer ese semanario cumplió 40 años de existencia, reconociéndose como un medio de comunicación que brindó grandes satisfacciones a Froylán. Destacadísimos personajes de la vida nacional e internacional fueron entrevistados por el sagaz reportero y periodista. Política y cultura fueron los temas preferidos por él.

Pero pasaron décadas de logros auténticos y también los mejores días del periodista misanteco, ahora aquejado por achaques de salud y únicamente con ganas de hablar lo necesario. Es preciso resaltar que desde hace algunos años el medio se encuentra al frente de Benjamín Domínguez Olmos.

En este mes de octubre, Froylán Flores cumple años de vida y de recuerdos imborrables. Y el Punto -como se le conoce entre los periodistas- llega a los 40 años de circulación y de llevar información oportuna y verídica a sus lectores.

¡Enhorabuena!

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