Desde que Julen Rementería logró la presidencia municipal de Veracruz en 2007, el político porteño sostiene una desgastante carrera para alcanzar la gubernatura del estado. Pero debe reconocerse que en ese propósito no lo ayudan ni sus cuestionados pasos en esa actividad, ni su acostumbrada destrucción de amistades, ni tampoco las formas en que suelen conducirse algunos de sus familiares más cercanos. 

Uno de sus hijos, apenas entrando este año 2020, acaba de meterse en un escandaloso lío judicial, según indican los hechos publicados ayer en este portal (Denuncian por lesiones a hijo del senador Rementería).

Según una denuncia ante las autoridades, el hijo de Julen y sus acompañantes agredieron y golpearon a un joven que también se divertía al calor de la noche en un antro de esa ciudad. ¿Será que tener a un padre en una posición política, da valor para incurrir en afectaciones o delitos en perjuicio de la gente?

Al ahora senador de la república suelen traicionarlo sus costumbres y las circunstancias mismas. Alguien señaló alguna vez que a veces las casualidades de la vida no son más que simples causalidades. Y basta con reflexionar sobre algunas de las cosas que ha debido vivir el senador Rementería, quien en la búsqueda de sus objetivos prioritarios suele olvidar lealtades, compañeros de partido y valores morales.

De Julen se recuerda la simulación permanente. Por donde quiera que va, el hombre falsea y repite la mentira. Lo ha hecho en el PAN, en la alcaldía, en el Congreso, en el gobierno federal y también en la senaduría. Es cierto que Julen gusta alzar la voz, pero siempre lo hace a conveniencia. Y sabe quedar callado cuando cuida intereses. Así ha funcionado siempre.

El periodista Carlos Loret de Mola lo exhibió alguna vez en aquel famoso Caso Bugambilia, acusándolo de oscuras maniobras en la adjudicación de contratos de obras de la SCT, en coordinación con una hábil funcionaria de la presidencia de la república. En ese tiempo hubo críticas por licitaciones de obra amañadas, en contubernio con el contador público Jesús Suverza Medina, su colaborador de siempre. En ese tiempo en la ciudad de Veracruz ya se hablaba del yate Por ti seré, que coronaba la buena fortuna del funcionario de las comunicaciones.

Durante la campaña con Yunes Linares a la gubernatura, borró trayectorias partidistas e impuso como diputado local a su hijo Bingen, haciendo a un lado a trayectorias más importantes en el PAN.  

En su paso por la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) del gobierno yunista, el ingeniero se montó en obras casi terminadas, como el Túnel de Coatzacoalcos y el libramiento de Cardel. Su obra de modernización del bulevar Xalapa-Coatepec lleva dos años causando decenas de accidentes debido al resbaloso pavimento que le colocaron, trayendo como consecuencia daños automovilísticos y víctimas en días lluviosos. Por esa razón en estos momentos se encuentra en proceso de repavimentación a cargo del gobierno cuitlahuista.

Los viajeros de su mortal autopista a Coatepec, le critican la baja calidad de su obra cumbre. Los empresarios de la construcción lo acusan de haber beneficiado a su boyante grupo de contratistas, quienes además habrían aportado una cuota por entrar a los concursos amañados. Y un pendiente en su trayectoria son los diversos contratos que autorizó al grupo de Pepe Mancha, exlíder estatal del partido azul. 

Lo que todos creen es que Julen Rementería no se percata de que muchas de sus acciones de autosabotaje tienen el mismo efecto que el que sufre alguien que se dispara un balazo en el pie. 

Publicidad