Diversos analistas políticos de la Ciudad de México han expresado el alejamiento de Dante Delgado respecto al frente político que formó con el PAN y el PRD en la búsqueda del poder político en México. Incluso, han llegado a especular que la insistencia del veracruzano para conseguir una candidatura plurinominal al senado, se explica por su convencimiento de que Ricardo Anaya no está mostrando los tamaños necesarios para alcanzar la presidencia de la república.

En Veracruz tampoco las cosas andan tan bien como quisiera el binomio formado por José Francisco Yunes Zorrilla y Américo Zúñiga Martínez para que el primero consiga la gubernatura estatal a través del PRI.

Con todo y la presencia del caballeroso candidato, prácticamente el estado entero se ha manifestado en contra de ese partido y de aquellos que insistan en mantenerse en ese instituto político. Sólo tiene el pequeño voto fiel de las áreas rurales y una que otra colonia urbana en los enclaves que conservan los pocos liderazgos auténticos formados en décadas previas.

Los grandes sindicatos que obedecían a la palabra de los dirigentes perdieron gran parte de su fuerza. Los adheridos a ellos suelen acudir a todos los eventos masivos que organizan, pero a la hora de votar, las personas hacen más caso a lo que les indican las redes sociales, la conversación con amigos, familiares y vecinos o su propia convicción. Eso explica las ausencias y las frialdades observadas en muchos de los eventos políticos organizados por la dirigencia priista o los coordinadores de Pepe Yunes.

Y la debacle anunciada desde ahora ha ocasionado la fuga masiva de aquellos jefes y militantes que, pese a todo, trataban de mantenerse fieles a su viejo instituto político. Si a ello se le suma la escasez de recursos para apoyar el activismo en las comunidades y colonias, se explican los resultados de las encuestas de ficción, de papel moneda, de teléfono, de reuniones de café o de boca a boca, todas en contra.

Ese es uno de los terrores de Américo. Para aquellos que aún confían en él, esta campaña dejará en claro cuál es su verdadera estatura en la política. Unos cuántos distritos, si acaso cinco o seis, para los candidatos a diputados, y la tremenda derrota de Pepe Yunes, de Pepe Meade y de los que buscan la senaduría.

Pero hay otro terror que carcome la oscuridad de su noche. El más terrible. Que le endilguen, como ya circula en el palacio de Xalapa, la dirección de los movimientos de trabajadores contra Hipólito y los diversos intentos desestabilizadores para desacreditar al alcalde y a Morena, los que, por otro lado, ponen su granito o su camionada de arena para que los xalapeños los entierren debido a sus ineficiencias administrativas. Hipólito debe recordar que esas zancadillas se han vuelto tradicionales en el Palacio Municipal, donde se recuerdan travesuras similares de varios exalcaldes

Si el alcalde en funciones pretende vengarse, solamente requiere meterse a fondo y realizar una simple auditoría técnica y financiera a la gestión cuatrianual zuñiguista. Allí saldrían muchas explicaciones sobre Américo, sus alcances y su nueva vida. Conforme pasen las semanas, veremos si los chantajes, embutes y embestidas del exalcalde son suficientes para acabar con la idea de la auditoria integral que debiera hacerle Hipólito.

Por si las dudas, ya se definió la lista de candidatos plurinominales a las diputaciones. Hasta arriba de ella, asegurando su llegada al Congreso, ya están dos o tres cabezones –Américo, a quien le urge el fuero– y otros prominentes simuladores de la política estatal, que en nada apoyan al candidato de su partido, que no de ellos.

Y la reflexión sobre Dante y el alejamiento de su candidato que va a perder, aplica perfectamente al caso Pepe Yunes-Américo.

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