“Me canso ganso” es la frase lopezobradorista más célebre en estos tiempos de la cuarta transformación. Y cuando se habla de gansos, el que escucha esa palabra, generalmente evoca a los patos. En relación a los acuosos palmípedos, también existen otras frases bastante explícitas. “Hacerse pato” se utiliza como “Hacerse el tonto”. Igualmente suele aplicarse esta expresión: “Si camina como pato, grazna como pato y nada como pato, entonces es pato.”.

El problema de aludir mucho a los patos, es cuando el pueblo sabio recuerda que esas aves son proclives al menor esfuerzo y a la generosa defecación. 

El día de ayer este portal percibió el inusitado interés de los lectores en una de sus noticias matutinas, relacionada con la carencia de título profesional que se descubrió en la persona de la flamante directora general del DIF Estatal en el gabinete de Cuitláhuac García, el gobernador veracruzano. Y el problema surge desde el momento en que diversas disposiciones legales aplicables a la administración pública, señalan la obligatoriedad de contar con título y cédula profesional para que una persona pueda ejercer cargos públicos en el país. 

También debe reconocerse que el hecho de contar con títulos, maestrías y doctorados, no es garantía de que el poseedor de tales medallas o timbres de carácter material, realizará un gran papel al frente de algún cargo, tarea u actividad profesional. Hay otras virtudes más reconocidas por los jefes exigentes, como pueden ser la experiencia, la pericia, la ética, la honradez, y sobre todo la eficacia en el cumplimiento y resolución de los deberes y obligaciones. 

Justamente en Veracruz el tema es de actualidad cuando la sociedad empieza a inconformarse, desesperarse o aburrirse del poco resultado que le han brindado varios gobernantes y funcionarios que se ostentan o debieran ser de primer nivel.

La preocupación es mayor cuando al no haber resultados, el pueblo, cada vez más sabio, empieza a preguntarse qué es lo que tiene que hacer con personajes encumbrados por una mano amiga y que sólo han llegado a los puestos a hacerse patos, a hacerse tontos, o a querer verle la cara de tontos a los veracruzanos. 

Si vemos que hay funcionarios ineficaces, que no han aprendido, que no han entendido, que no tienen la sensibilidad que exige el cargo, o que se conducen de manera irresponsable, es bastante obvia la razón por la que no han entregado resultados: son incompetentes. Pero es peor, si engañaron a quien los invitó y los susodichos carecen de un título y de una cédula profesional, como son muchos de los casos que ya se tienen detectados en las diferentes áreas de la administración pública que encabeza el gobernador Cuitláhuac García.

El relanzamiento que podría hacer el gobernador del estado para encaminar un positivo primer informe de gobierno que la Constitución le obliga, tendría que empezar primero por dar las gracias a esos malos funcionarios que abusaron de la buena fe de Cuitláhuac García y de los veracruzanos.

Yo no podemos hacernos patos.

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