La SEDARPA y su titular Rodrigo Calderón muestran la tibieza e irresponsabilidad que permea hacia toda la estructura de gobierno desde la complaciente oficina de Rocío Nahle, la gobernadora que sí sabe estar de moda. La dependencia encargada de los asuntos del campo y de la producción agropecuaria, minimiza los delicados problemas que surgen en el territorio, sin proporcionar un respaldo adecuado y suficiente a los productores veracruzanos que sólo reciben palabras huecas.

El problema del gusano barrenador y los animales infectados ya apareció peligrosamente con más de cien casos en el municipio de Tlacolulan, a muy pocos kilómetros de Xalapa, donde el alcalde morenista Abel Hernández Hernández prendió las alertas y clama por la ayuda urgente de las autoridades. 

Pero el ingeniero Calderón únicamente salió a decir que los ganaderos ya saben lo que deben hacer. Poco le importa que Veracruz encabece los casos registrados en el país y que esta afectación se observe en municipios como Papantla y Poza Rica. Cabe reiterar que las estadísticas indicaron 175 casos desde enero pasado.

La actitud displicente del funcionario martinense, es la misma que enseñó cuando en 2025 surgió la plaga del hongo Fusarium sacchari que está liquidando los campos de caña de azúcar en los municipios de Actopan y Úrsulo Galván, donde para empeorar las cosas, acaban de encontrar la cepa del peligroso hongo Carbón, invadiendo parcelas y propiedades, otra vez en la zona de Mozomboa, áreas en que por ese hongo se pierde hasta el 90 por ciento de la siembra, en perjuicio de 300 productores azucareros, que también son amenazados por el gusano barrenador y la mosca pinta.

La merma económica de productores cañeros de esos municipios hace recordar el costo de tonelada de caña que hace pocos años estaba en 1,200 pesos y que en esta zafra se fijó en 900 pesos, mientras que la inflación y carestía hacen de las suyas y lesiona severamente a las familias.  

De muy poco sirve el apoyo anual de 7,300 pesos que entrega el gobierno federal a cada productor, independientemente de la superficie de cultivo que posea. Las pérdidas son terribles y el endeudamiento familiar crece de manera alarmante.

Los ingenios azucareros de La Gloria y El Modelo tampoco quieren asumir compromisos con los cañeros y estos sucumben ante la falta de apoyos y la reducción de ingresos.

El problema se agrava por la permanente simulación e inoperancia de Rodrigo Calderón, aspecto más dañino que lo que en el terreno observan las agrupaciones productoras y las organizaciones sociales. 

¿Sabrá la señora Rocío Nahle lo que está ocurriendo en el campo veracruzano y en el sector primario de esta entidad federativa, o es que prefiere continuar de la mano con Xóchitl Molina en su inútil moda de la feria intrascendente y del festival circense disfrazado de cultura, que cuestan muchos millones de pesos? 

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