Por lo que se observa hasta ahora, el tema del desarrollo social en Veracruz, seguirá en el más profundo de los olvidos. Los asuntos de la salud, el trabajo, la seguridad social, la vivienda, la alimentación, el medio ambiente y los derechos a la no discriminación, sólo serán abordados de manera superficial o cuando haya que pronunciar un discurso político.

Eso ha sucedido durante varios años. La sociedad todavía recuerda las pomposas fiestas en Coatzacoalcos y Xalapa, cuando se anunció e inició el programa Adelante de Javier Duarte. Por cierto, una estrategia con la que se iba a reducir a la mitad la pobreza en los 100 municipios con mayor rezago. Al final, sólo sirvió para que dejaran la pobreza sus principales funcionarios y socios políticos y comerciales.

Sólo por mencionar uno de los municipios más pobres del Totonacapan, el pueblo mágico de Zozocolco, donde todavía algunos beneficiarios escrupulosamente seleccionados por ese programa, esperan los apoyos de vivienda que les darían, gracias a una donación de siete millones de pesos que una importante empresa nacional hizo al estado. Los recursos de ese donativo jamás llegaron a su destino, debido a que se perdieron en medio de una danza de lobos entre los secretarios de finanzas y de desarrollo económico y portuario, en esa época.

Pero ahora, con el gobierno del cambio en el estado, los temas del desarrollo social, siguen tratándose como si fueran simples eventos sociales, con fiesta incluida. Y sucede, con todo y que anticipadamente se elaboró el Plan Veracruzano de Desarrollo, para este bienio, que quedó sólo en una buena finta yunista que no llegó ni al papel, aunque sí al mundo virtual de la Internet.

Se afirma esto, porque uno de los que debería estar fomentando el empleo a través de la construcción de obra, es el flamante secretario de infraestructura y obras públicas, quien ayer anunció, después de seis meses de chacoteo (dícese planeación y revisión de su área), que ya tiene dos mil millones de pesos para su programa de obras que iniciará en este mes de julio. Ahora, esperemos que su lucha por la senaduría o alguna posible cancelación de fondos, no echen abajo su promesa de empezar a trabajar.

Otro caso de inacción y pachanga política, en perjuicio de los productores y campesinos, es el flamante secretario de desarrollo agropecuario y pesquero, de quien poco se sabe, aun cuando ya se terminó la cuarta parte de su gestión por el campo. Quizá el tema forestal es el que domina, dado que se descubrió como un verdadero tronco que ha estado vegetando estos meses.

Una fiesta en grande con postre poblano se vive en el sector salud. El titular con un pie en ese estado y otro acá, y con la cabeza metida quién sabe dónde, para no ver lo que ocurre en su sindicato. El bienestar de los veracruzanos, ese es otro cantar.

Similar actitud, es la que se percibe en torno a las áreas estatal y federal de desarrollo social. Este es un verdadero festín para la fotografía y la publicidad, con atuendo indígena incluido, donde bailan al unísono, Indira Rosales y Anilú Íngram, también buscadoras del senado. Sobre los temas torales para el combate a la pobreza, como serían las políticas de fomento y generación de ingresos familiares, se requeriría primero que alguien las capacitara. Su visión y compromiso no va más allá de las despensas y apoyos asistenciales.

En el caso del medio ambiente, el área vive una singular fiesta, pero de fantasmas. Hay sueldos y gastos administrativos, eso sí, pero no programas de preservación y cuidado de los recursos naturales. Ni siquiera evidencia periodística de algún trabajo a cargo de esa área.

Si se trata de hablar del desarrollo social, como el conjunto de derechos, denominado en las leyes como el bien común –que los gobiernos deben procurar a sus gobernados–, es porque, hasta ahora, no se puede hablar de otros logros tangibles, como pudieran ser el progreso o la seguridad pública, aspectos que han sido totalmente inexistentes en Veracruz.

Como no hay resultados, y dado que tampoco hay contralor en funciones, entonces, que siga la fiesta.

¡Solo Veracruz es bello!

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