La caída de Ricardo Ahued viralizada en redes sociales sirvió a Cuitláhuac García para seguir gobernando desde escenarios presentes y coyunturales. Aprovechando la empapada en líquidos lodosos del candidato morenista a la alcaldía xalapeña el miércoles pasado, el ejecutivo veracruzano aprovechó el plástico resbalón para anunciar un paquete de obras en la capital jarocha.
Dijo que su gobierno ampliará las redes de colectores pluviales en tres zonas de las colonias La Lagunilla y Rafael Lucio (División del Norte y Hernández Castillo) y una más en Cuauhtémoc, que harán la SIOP y la CAEV. No dijo nada de la zona poniente y la colonia Salud, donde por muchos años se han gastado cientos de millones de pesos en obras de colectores y encauzamiento de los ríos Sordo y Carneros que no han terminado de solucionar contaminación e inundaciones.
Mencionó una inversión de 376 millones de pesos y segmentos de obras que dice ya están en proceso. Sobre lo intempestivo y circunstancial, aprovechando las fuertes lluvias, aquí los molestos ciudadanos bajo el agua deben haber recordado el famoso dicho de origen hidalguense: “hay que ser puerco, pero no trompudo”.
La última gran obra hidráulica en Xalapa fue aquel programa de saneamiento integral que incluyó la construcción e interconexión de 72 kilómetros de atarjeas, drenajes y colectores sanitarios y la gran planta de tratamiento de aguas residuales que se ubica dos kilómetros abajo al oriente de la Central de Abastos y donde en total se invirtieron alrededor de 600 millones de pesos obtenidos con financiamientos de BANOBRAS en los sexenios de Miguel Alemán y Fidel Herrera.
El problema de las aguas pluviales de la capital del estado solo se resolverá con colectores pluviales, separación de aguas negras y obras de encauzamiento como los que se han hecho en el Río Carneros y los arroyos que atraviesan la ciudad y que pasan por los diversos fraccionamientos de Las Ánimas.
Los logros y las obras realizadas en estos tres años del cuitlahuismo poco se conocen porque solo se publican en las redes sociales y en algunos medios de comunicación de reciente creación y escasa circulación, por lo que la sociedad ha considerado que este gobierno no ha hecho gran cosa. Al no existir una política de comunicación social y tampoco una auditoría conocida y publicada por el ORFIS, estos hechos hacen pensar que mucho de lo anunciado queda en simples dichos u ofrecimientos.
Se espera que estas obras de colectores pluviales anunciadas por el gobernador García Jiménez en estos días de lluvia abundante tengan mejor suerte, se concreten y obtengan alguna credibilidad social. Que se hagan y supervisen los proyectos, que se difundan las licitaciones públicas y que se elija a las constructoras más eficientes y con los precios correctos. Y que esas obras bajo tierra no caigan en aquella vieja máxima de las administraciones públicas de todos los colores: “De la obra, algo sobra”.
Si gana la elección Ahued, la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) participaría en la tarea anunciada por Cuitláhuac. Si eso ocurre el 6 de junio, se espera que en el organismo paramunicipal coloquen a gente preparada y honesta que no vaya con la consigna de hacer un guardadito para 2024. De ganar David Velasco, quien sabe si él apoyaría tales intenciones constructivas. Porque bien podría pensar en proyectos propios y con estudios de viabilidad técnica y financiera, lejos de bosquejos desarticulados que pudieran haberse hecho sobre las rodillas.
En cualquier caso, se desea que por esas instancias municipales del agua no asomen personas ambiciosas e irresponsables como las que en su tiempo medraron a gusto en el cuatrienio de Américo Zúñiga.

