Dominado por las fuertes emociones del domingo previo, al presidente López Obrador se le fueron las cabras al monte en la conferencia mañanera del viernes 11 de junio. En un sorpresivo desahogo ante una pregunta periodística sobre la cuestión electoral, el mandatario mexicano culpó a la clase media por los resultados de las votaciones que le quitaron el predominio de más de 20 años en la capital de la república. Y lo hizo porque en la elección del seis de junio en la Ciudad de México, uno de cada dos electores votó en contra de la 4T y a favor de la alianza opositora.

Pero desde el inicio de su gestión en diciembre de 2018, AMLO parece estar en contra de la clase media, un sector conformado por el 47% de la población nacional, como acaba de informar el INEGI. El disgusto se manifiesta en diversas circunstancias y decisiones gubernamentales en estos dos años y medio de gestión.

Si se analiza la política de “Abrazos, no balazos” que el jefe de gobierno aplica consistentemente en referencia a los más poderosos grupos delincuenciales, deberá pensarse en que muchos de los ingresos de esos grupos los extraen violentamente de la clase media a través de secuestros, cobros de piso y muchos otros efectos criminales que sufren ellos en zonas urbanas y rurales.

Si se piensa en los diversos programas cancelados o presupuestos disminuidos por el gobierno obradorista, se encontrará con que muchas de esas cancelaciones de programas o presupuestos decrecientes, afectaron más a gentes de la clase media, por ejemplo: el cierre de guarderías infantiles, disminución de apoyos y medicamentos contra el cáncer, despido de médicos y burocracia, cancelación de becas de CONACyT y cierre o disminución de subsidios diversos para actividades de cultura, entre otros programas.

Lo que dijo López Obrador en palacio nacional contra la clase media fue lo siguiente, que corresponde a una parte de la conferencia mañanera del 11 de junio pasado, que podrá usted leer directamente de la versión estenográfica disponible en la página web de la oficina de la presidencia: 

“Afortunadamente están surgiendo jóvenes, gente nueva, escritores, pintores, periodistas, liberándose del grillete de la intelectualidad oficiosa y corrupta”.

“Pero es importante y es bueno el debate sobre este asunto, porque, ¿cómo dominaban?, con el control absoluto de los medios de comunicación. Ahora no pudieron, no les alcanzó”.

“Les funcionó aquí en la ciudad y se explica porque aquí es donde se recibió el mayor bombardeo de mentiras y muchos compraron esas mentiras, muchos, y con esa manipulación en la capital de la república, que siempre había estado a la vanguardia, ahora hubo un avance hacia el conservadurismo. Por eso lo atribuyo, a que, sobre todo, sectores de clase media fueron influenciados, se creyeron lo del populismo, el de que íbamos a reelegirnos, lo del “mesías tropical”, el “mesías falso”, etcétera, etcétera, etcétera, pero hasta las piedras cambian de modo de parecer”.

“Es muy interesante de cómo la gente humilde, la gente pobre sí internalizó bien el mensaje”.

“¿Y por qué?”

“Porque todo mundo sabía de la corrupción que imperaba en México, pero de una u otra forma se aceptaba y se formaba parte, como es el caso de estos políticos corruptos o intelectuales, periodistas, gran parte del mismo régimen corrupto, y todos sabíamos de la corrupción, toda la gente más humilde”.

“Pero un integrante de clase media-media, media alta, incluso, con licenciatura, con maestría, con doctorado, no. Está muy difícil de convencer, es el lector del Reforma, ese es para decirle: Siga usted su camino, va usted muy bien, porque es una actitud aspiracionista, es triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta”.

“Ah, eso sí, van a la iglesia todos los domingos, o a los templos, y confiesan y comulgan para dejar el marcador en cero, y luego el domingo, de nuevo lo mismo…Pero a mi me gusta más hablar de conservadurismo, creo que es más apropiado, que es el que quiere conservar, el que no quiere cambios, el que quiere mantener el statu quo, y decía Monsi (el escritor Carlos Monsiváis): “La verdadera doctrina de los conservadores es la hipocresía”.

“¿Y saben qué, también, que hay que seguirlo diciendo?”

“Son clasistas y racistas”.

De esta magnitud es la polarización social que practica insistentemente el presidente de México. Palabras desafortunadas y proferidas en el propio palacio nacional y que pudieran generar o invitar a una serie de conductas lesivas contra integrantes de la propia clase media, a manos de seguidores del obradorismo o de oscuros grupos delincuenciales. ¿O cree usted qué estamos lejos de ese escenario?

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