En la conferencia mañanera del pasado 28 de febrero, el subsecretario de salud Hugo López-Gatell dio a conocer el primer caso de coronavirus en el país. Se trataba de un residente de la Ciudad de México, con 35 años de edad, quien con dos connacionales más, había regresado el día 22 de una convención en Bérgamo, Italia, país que en esos momentos aislaba a once localidades por COVID 19.

El 29 de febrero, el gobernador de Coahuila reportaba el primer caso en Torreón. Una joven de 20 años que había viajado a Milán, era mantenida en situación de aislamiento.

Para el primero de marzo, López-Gatell informaba cinco casos positivos: 2 en la Ciudad de México, 1 en Sinaloa, 1 en Coahuila y 1 más en Chiapas. Sin embargo, en la conferencia mañanera del dos de marzo, el subsecretario informó que no existía fenómeno de transmisión del virus en la nación, reiterando que no había casos importados y que el riesgo de contagio era bajo.

Eran semanas que veían una alta aceptación de AMLO, con alrededor del 56% de aprobación. Y la moneda norteamericana rompía el techo de los 20 pesos por dólar.

Transcurrían las horas y los días mientras la población del mundo conocía el imparable avance de la pandemia. Corea del Sur, Italia, España, Estados Unidos y casi todos los países en todos los continentes comenzaron a contabilizar personas contagiadas y crecimiento del número de fallecidos. Algunos países optaron por establecer controles y medidas duras. Otros, como México, Inglaterra o Suecia, pensaron que la infestación no sería preocupante.  

Las cifras duras y terribles avanzan inexorablemente. Se habla ya de 700 mil contagiados y de más de 30 mil muertos en el planeta. Italia, España y Estados Unidos, lamentan no haber efectuado acciones efectivas. Algunos especialistas creen que los estadounidenses tendrán hasta 200 mil fallecidos por coronavirus.

Naciones como China, Estados Unidos, Alemania y varias más, trabajan a marchas forzadas para crear la vacuna que detenga este mal apocalíptico. En ningún lado son suficientes los sistemas de salud, el número de hospitales, de camas y de aparatos respiradores para atender esta emergencia mundial.

En México, la sociedad asumió actitudes responsables para afrontar el virus, fundamentalmente el aislamiento voluntario. Esta movilización ciudadana y la dura crítica a las autoridades, ocasionaron el cambio de estrategia del gobierno central, incluso López Obrador hizo un llamado para que la gente se mantenga en casa. Sus números de aceptación van a la baja, algunos señalan que en caída libre.

López Gatell pide que nadie salga por un mes porque vendrán tiempos difíciles. Las malas cifras continúan a ritmo avasallante. Hasta anoche en el país se tenían 20 personas fallecidas, 993 personas contagiadas, 2 mil 564 personas sospechosas y 4 mil 955 negativos, de acuerdo al reporte de Salud Federal.

México experimenta circunstancias complejas y sentimientos de preocupación profunda. En tanto, el presidente López Obrador, en su gira de ayer por Badiraguato, Sinaloa, saludó de mano a Doña Consuelo Loera, madre del “Chapo” Guzmán, justo en el cumpleaños 30 del joven Ovidio, el del culiacanazo. Los mexicanos estamos sufriendo el primer mes de contingencia y la consecuente caída moral y económica generalizada.

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