Parece que en la cúpula obradorista están decidiendo la suerte del doctor López Gatell al frente del equipo de gobierno que solo manosea una supuesta lucha contra la pandemia provocada por el coronavirus. Conforme transcurre el tiempo las críticas contra el funcionario van subiendo de tono debido a sus desafortunadas e irresponsables expresiones que muchas veces ofenden al sentido común además de ganarse la animadversión de millones de mexicanos. Y por si algo le faltara al que se ostenta como científico, las cifras mortales han rebasado los cien mil muertos y suben hora tras hora.

Y esto sucede porque en estos días en que termina el primer tercio del gobierno de López Obrador, las cosas no parecen tranquilas para él. El tema del general Cienfuegos, detenido y devuelto en papel celofán por Estados Unidos, la elevada inseguridad pública en casi todo el país, las acusaciones de corrupción y nepotismo, el desempleo creciente y muchas otras circunstancias económicas que han empeorado, aunadas al pobre desempeño de su gabinete y de las autoridades estatales y municipales provenientes de MORENA, indican que es necesario un golpe de timón o una acción distractora que permita al presidente terminar el año en paz, antes de la asunción del nuevo mandatario estadounidense en enero, que probablemente traerá conflictos o desencuentros a raíz de que el jefe de la nación mexicana no ha reconocido el triunfo electoral de Joe Biden.

La conversación pública y varias columnas periodísticas de opinión, opositoras o favorables al presidente, están coincidiendo en la posible salida de López Gatell como subsecretario de salud y vocero oficial del Covid-19. Hasta un admirador como Zepeda Paterson se manifestó ayer en favor de esa idea. 

Pero la salida podría no ser lo más recomendable, desde el estricto punto de vista de la política. Porqué se hace este apunte. Recordemos que el subsecretario se ha convertido en la voz que da a conocer las ideas de su jefe. Ha asumido como propias, expresiones superficiales de Andrés Manuel y ha sido obsecuente hasta la ignominia, mostrando cerrazón científica. Y su cometido lo ha cumplido a la perfección, ya que ha atraído hacia su persona a la sociedad molesta e inconforme.  

Y como en la materia Covid, solo existe su voz y la de López Obrador, resulta de mucho riesgo hacerlo a un lado. Porque en el tema del coronavirus y las argumentaciones al estilo López Obrador, el hombre de palacio nacional requiere un pararrayos constantemente. Cuando López Gatell se vaya, la gente inmediatamente buscará al siguiente a quién culpar. Así de sencillo.

A como el gobierno maneja la pandemia, habría que plantearse un escenario incómodo para el régimen. Si Gatell se va, es muy fácil imaginar quién sería el siguiente en salir como tapón de sidra del ánimo social.

Palacio nacional quiere limpiarse el coronavirus con un remedio casero y con circo de fin de año. Pero la gente no perdonará al que creen culpable de la muerte de sus familiares. Y lamentablemente para todos es época de linchamientos.

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