José Antonio Flores Vargas
La edición de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) de este año en Xalapa, pudo haber sido el primero de los homenajes nacionales en honor del fallecido escritor Sergio Pitol Demeneghi. Como se sabe, además de establecer su residencia en la capital del estado, el autor dedicó no pocas líneas de sus libros a diversas ciudades y poblaciones veracruzanas.
En distintas ocasiones Pitol declaró su orgullo y agradecimiento por pertenecer a la Universidad Veracruzana. Además de ello, importantes medios de comunicación nacionales e internacionales llegaron a esta ciudad a entrevistar al escritor de El arte de la fuga y a interesarse por la precaria salud que le orilló a la muerte semanas atrás.
Sin embargo, el reconocimiento que la población desea brindarle al que fuera destacado hombre de letras, no fue posible concretarlo en esta feria editorial. Y eso se debió a la insensibilidad, inoperancia u omisión de la rectora Sara Ladrón de Guevara y a las fuertes acusaciones que pesan sobre Rodolfo Mendoza Rosendo, actual director de la FILU.
Cabe recordar que, en torno al tema, salen a relucir derechos de autor retenidos, cuentas bancarias sin aclaración, disminución de acervo bibliográfico, bienes y efectos personales, y hasta la extraviada medalla del Premio Cervantes, que el Rey de España entregó a Pitol, además de reclamos por descuido y abandono en la enfermedad que lo tuvo recluido durante sus últimos meses de vida.
Pero el asunto escaló a seria preocupación cuando la periodista Carmen Aristegui no acudió a recibir una medalla que se le entregaría en la FILU por el alto nivel del periodismo que practica y que trasciende más allá de las fronteras nacionales.
Si se analiza a fondo, esta ausencia ofrece diversas lecturas que pudieran tener relación con lo que reclaman los inconformes familiares. No olvidemos una forzada entrevista que Aristegui hizo a Mendoza Rosendo a raíz de las fuertes acusaciones en su contra, en las que fue calificado hasta de ladrón por su “cuestionada gestión” en pro de Pitol.
Afortunadamente la periodista decidió no asistir al acto principal de la feria esta semana. Su presencia hubiera sido aprovechada para mostrar un respaldo a la rectora y a Mendoza Rosendo en este enredado asunto.
La inconsistencia de la rectora ha sido referida por Palabras Claras en diferentes ocasiones. En el editorial ¡AY, QUÉ BONITO ES VOLAR!, publicado el 29 de septiembre de 2016, se señaló lo siguiente:
“El tema viene a colación porque en la loma de la Rectoría de la Universidad Veracruzana, están pasando cosas extrañas, que a cada vez más personas les hace evocar situaciones como las que ocurren en los verdes montes de los Tuxtlas.”
“Nos referimos a hechos, no siempre positivos para la población universitaria, que parecen venir de decisiones tomadas en otras latitudes, o por mentes que nada tienen que ver con los objetivos institucionales de nuestra máxima Casa de Estudios.”
“Además de la contratación que ellas hacen, de gente sin perfil para el cargo, como compadres y amigos, en los pasillos universitarios, se habla de cacería de brujas y de persecución a catedráticos, investigadores y estudiantes críticos a su mala gestión.”
“Se dice que la asesoría y manejo a distancia de la Universidad, proviene del esposo de la Rectora, el señor Guillermo Heitler Aroeste, quien funciona como rector de facto y se ha convertido en un verdadero “me-meto-en-todo”.
“También le atribuyen la decisión de entrar a la política grande y manipular al estudiantado en la megamarcha de marzo pasado para reclamar más de 2,300 millones de pesos que el gobierno estatal supuestamente les adeuda desde hace varios años.”
“Después de esa muestra de fuerza, y habiendo ganado la gubernatura Miguel Ángel Yunes Linares, la rectora dejó los reflectores y le bajó volumen al tema. Ha insistido suavemente y no aclara el detalle de la deuda reclamada, ni las obras suspendidas o el número de estudiantes que no pudieron atenderse por la falta de esos recursos. Eso sí, ella anda en la estratósfera, con la idea loca de convertirse en gobernadora.”
Entre dudas y cuestionamientos han pasado los días. Sara Ladrón de Guevara y Rodolfo Mendoza Rosendo se encuentran en medio de un proceso legal y de reclamaciones de orden económico y material. Hasta ahora, ni la rectora de la UV, ni su director de la FILU han tomado el toro por los cuernos. Tampoco se han deslindado de las graves acusaciones.
Ojalá que la trama Pitol, junto a la eterna búsqueda de justicia que realiza Carmen Aristegui, sirvieran para desenmascarar a dos o tres ladrones que pudieran estar medrando a costa de la vasta obra literaria del escritor que siempre se sintió parte de esta tierra y que dio brillo a la Universidad Veracruzana.
