Un mes, otrora de carnaval y ahora de movimientos y registros electorales, y también de regadas de tepache como la protagonizada por el auditor superior David Colmenares y su cambiante informe de pérdidas del aeropuerto de Texcoco, nos está mostrando temáticas que resultan interesantes en este febrero de 2021.

El primer tema que hace olvidar el disgusto por la monumental bocabajeada que dio AMLO a la auditoría superior de la federación (ahora con minúsculas) en el asunto del aeropuerto de Texcoco, es el registro como candidata a la alcaldía de Boca del Río que el partido MORENA hizo de la asesora de imagen y socialité porteña Nena de la Reguera de Gardoqui, una dama con expertís en los asuntos triviales de la alta sociedad, que en su juventud fue reina del carnaval y miss Veracruz y que se convirtió en la orgullosa madre de la actriz Ana de la Reguera.

En los escenarios veracruzanos solo Paquita la del Barrio, candidata a diputada federal por Movimiento Ciudadano, quita reflectores a la aspirante boquense y confesada “admiradora del peje”, si bien es cierto que hay otras nenas menores en la celebridad y en la eficacia laboral, pero que también buscan posiciones y puestos políticos donde puedan aportar poco esfuerzo mental y toda la sonrisa que se requiera.

El segundo tema de moda es el de las ahora mediatizadas “nenis”, un calificativo moderno y cariñoso para describir a las esforzadas mujeres mexicanas que producen y trabajan cotidianamente para acrecentar su economía a través de las benditas redes sociales que ayudan a comercializar todo tipo de artículos y servicios.  

En este caso, algunos de los mediocres que nunca faltan han optado por criticar burlonamente a estas inteligentes mujeres que se apoyan en las redes para sostener la economía familiar. A todas ellas deberíamos brindar un aplauso de reconocimiento, porque, precisamente son las mujeres, nenis o no, las que siempre saben cómo sacar adelante a sus familias en las situaciones más complejas de la vida.

Y en el último caso, están los vapuleados ninis, aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan. A muchos de ellos el gobierno obradorista los incluyó en un programa de becas para ayudarlos a salir de la vulnerabilidad o de la escasez de empleo. El problema de estos muchachos, es que las instituciones oficiales y los sectores productivos, y ahora la regañada auditoría superior, han comprobado que muchos de esos recursos públicos que da el estado, no se utilizan bien y van a parar a personas, empresas u organizaciones que los usan no precisamente para fines productivos. Tendrán que ser las dependencias oficiales del trabajo y bienestar quienes aclaren o expliquen a dónde fueron a parar 263 millones de pesos pendientes de aclarar y presumiblemente mal utilizados por oscuros beneficiarios del programa que desviaron esos recursos, justificándolos en pagos duplicados, aviadores y hasta en personas muertas. 

Muchos morenistas y emecistas esperan que este año ganen su apuesta la Neníssima de Boca del Río, al igual que Paquita, la rebelde cantora del barrio y de los inútiles hombres. Y recemos todos porque a los puestos públicos no lleguen tantas nenas y reinas de las influencias, del nepotismo y del turismo bien pagado. Y que los ninis sin oficio ni beneficio no opaquen a los verdaderos beneficiarios que puedan trabajar con esos apoyos del programa federal de jóvenes construyendo el futuro.

Y que estos tiempos electorales de la 4T en Veracruz no dejen un reguero de ineptitud, nepotismo y corrupción en las alcaldías y en los escaños del  congreso estatal y del congreso de la unión.   

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