El día de ayer el portal XEU del puerto de Veracruz dio una esperanzadora noticia a la población mexicana preocupada por los niños que sufren cáncer y que no tienen apoyo gubernamental en los hospitales. El pediatra oncólogo Sergio Gómez Dorantes cumplió con su promesa de raparse si conseguía 6 millones de pesos en donaciones para dar tratamiento a cerca de 60 menores que no reciben el apoyo hospitalario y las medicinas y quimioterapias en la institución de salud donde él labora. 

El doctor Gómez Dorantes declaró al medio informativo que había logrado reunir esa enorme cifra gracias al respaldo de la sociedad y de varias fundaciones de todo el país. El especialista es el médico que en octubre de 2020 había circulado en YouTube un video denunciando la falta de respuesta de las autoridades gubernamentales, señalando indignado que para los niños desprotegidos y sus familias “no era un honor morir por Obrador”.

El gesto firme y altruista del galeno debe verse como una valiosa muestra de que los valores humanos siguen estando por arriba de las mediocridades y carencias morales que se observan en las alturas del poder en todos los tiempos y en todas las latitudes.

En estos días las madres de esos niños están en pie de lucha y buscan la manera de financiarse para acudir a México a la Secretaría del Bienestar y a denunciar la irresponsabilidad del gobierno. Han dicho que también se presentarán en el Senado de la República.

Pero mientras los padres de esos niños saben que van contra el reloj a causa de esos crueles padecimientos, el gobierno de Veracruz se hace pelotas sin encontrar el hilo de la madeja. Tampoco hace mayor esfuerzo, y por el contrario, haciendo constantes circos distractores y desoyendo el clamor de la sociedad. 

Cuitláhuac García ha sido disciplinado peón de AMLO para promover el beisbol e invertir recursos públicos en cantidades millonarias en el estadio Beto Ávila y en una escuela para enseñar ese deporte, llegando a gestionar con sus diputados morenistas un comodato de 10 años del estadio en favor del equipo Águila de Veracruz, propiedad de un grupo de empresarios encabezados por Bernardo Pasquel Méndez, cuya familia tiene gran influencia en el partido verde ecologista y en los ambientes políticos de EDOMEX.

Y para cerrar el círculo distractor y continuar en los despropósitos ahora se enfrascó en traer el basquetbol profesional a la ciudad de Xalapa, de la mano del equipo Halcones, equipo que fuera sumamente apoyado durante el gobierno fidelista.  

Beisbol y basquetbol son las emocionantes opciones deportivas del gobernador y sus funcionarios para entretenerse mientras pasa la pandemia y la vacunación que realiza el gobierno federal a través del delegado Manuel Huerta.

Del lado de la sociedad veracruzana, aquellos que están preocupados por el acontecer estatal y sus necesidades, seguramente aplaudirán la iniciativa y los resultados conseguidos por el doctor Gómez Dorantes en su lucha personal contra el cáncer y en apoyo a las familias de esos valientes pequeños que en esos disminuidos hospitales tratan de ver la luz y conservar la vida.

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