La administración de Cuitláhuac García va por la libre mientras el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS) duerme en los amorosos brazos de la señora Delia González Cobos, su titular. Ella es la primera mujer que logra encabezar esa institución en el estado, pero parece no entender la importancia de la fiscalización para vigilar y controlar el gasto público. 

Lo más grave es que el gobierno cuitlahuista no ha recibido ninguna fiscalización de la que se conozca resultado. Si se toma en cuenta lo que señalan los decretos de presupuesto de 2019 y 2020, resulta que en estos dos años a dicha administración le han autorizado un gasto total que supera los 257 mil millones de pesos: 128 mil 361 millones y 129 mil 535 millones de pesos, respectivamente.  

El 5 de noviembre próximo concluye gestiones la legislatura actual, y los señores diputados se irán con sus errores, opacidades y omisiones sin cumplir con muchas de sus atribuciones legales. Ha sido una asamblea legislativa obsecuente que le ha permitido de todo a su gobernador. Una de esas facilidades fue la de otorgar larga prórroga a la auditora general para presentar el informe de resultados de la cuenta pública correspondiente al primer ejercicio de Cuitláhuac. Respecto a la Cuenta Pública del ejercicio 2020, quién sabe cuándo será aprobada por los diputados, ya que primero deberá hacerse respecto al año 2019. 

Debe recordarse que esta legislatura aprobó la segunda y última cuenta pública del gobierno de Yunes Linares (la de 2018) en febrero de 2019. En esa ocasión se informó el daño patrimonial de 3 mil 54 millones de pesos, destacando el daño patrimonial de mil 51 millones de pesos al sistema estatal de videovigilancia, que meses más tarde fue limpiado y exonerado de culpas y faltantes. En esa fecha también se señaló daño patrimonial a varias instancias, resaltando la SEFIPLAN con 406 MDP, además de la SEDESOL con 258 y SESVER con 231 MDP. ¿Alguien puede informar que ha pasado con estos casos?

La ley establece que el ORFIS fiscaliza el ejercicio presupuestal cuando este concluye, y que la cuenta pública debe aprobarse el último día de octubre del año siguiente. Pero en Veracruz vamos atrasados y hay acusada opacidad gubernamental.

Hoy es el día en que el informe de resultados de la cuenta pública de 2019 no se conoce aún, debido a esa conveniente prórroga, aunque se espera la entrega a finales de este mes. Ya se verán los tiempos “acomodados” del informe de resultados de la cuenta pública 2020, que podría aprobarse también vía fast track, como se hizo con la última cuenta pública de Yunes.

En el informe que se prevé entregar esta semana, habrá que ver que nos dice de la deuda pública estatal y sus condiciones, de la deuda con el IPE, del padrón de beneficiarios de los programas sociales, de las adquisiciones y licitaciones mayores, de la calidad y precio de las obras públicas, de las nóminas del personal, del gasto en el sector salud y en seguridad pública, y sobre todo, del cumplimiento de objetivos y metas, sin faltar los diversos subejercicios observados.

Se acaba el plazo y esperamos que Delia González entregue completo el Informe de Resultados de la Cuenta Pública 2019.

A ver qué cuentos y cuentas informan los honorables diputados locales y los funcionarios del gabinete cuitlahuista que resulten con observaciones y faltantes.

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