Jesús Lezama

La razón le dijo a La razónuno de los grandes problemas que tiene la democracia en el siglo XXI es que la política ya no atrae a los mejores, ahora atrae a los más mediocres. En aquella entrevista de hace tres años que el periódico mexicano le hizo al escritor Mario Vargas Llosa, porque de que tiene razón la tiene, el también Nobel de Literatura le dijo, con el aval de 18 novelas, dos libros de cuentos y 23 de ensayos y cientos de artículos en su Piedra de toque: “Los mejores se apartan de la política porque consideran que la política es sucia, la política es corrupta. Y es verdad, creo que el cáncer de la política es la corrupción”. Pero también habló entonces de la responsabilidad para corregir ese rumbo: “Eso –dijo enfático el también Premio Cervantes– tiene que ser enmendado, tiene que ser corregido. En primer lugar porque no es verdad que la política sea sólo eso; la política puede ser un instrumento de renovación, de reforma social, de lucha por la justicia, de lucha por las oportunidades para todos, así como por un sistema de verdadera igualdad en una sociedad, y eso es lo que hay que inculcarle a los jóvenes, a las nuevas generaciones”. Y más recientemente, cuando la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos le hizo entrega del Premio Leyenda Viva, el autor peruano explicó: “No hay como la literatura para hacerte conciente de los peligros que los diferentes tipos de poder representan y desarrollar el espíritu crítico. La literatura es extremadamente importante para tener un país libre y una democracia real, ya que cuando las libertades no están garantizadas, las letras sirven para reivindicar los derechos básicos y defender a los ciudadanos de los excesos del poder”.

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