Lo reflexionó el Maestrín:

La única palabra que tiene un sentido absoluto es el amor, no tiene prisa, ni tiene rango, ni se puede querer poco o mucho en el sentido del amor; en el sentido de la querencia sí, pero cuando tú depositas tu amor, hay algo más que tú mismo. No se puede decir te amo mucho, se oye como un pleonasmo; pero cuando hay amor, hay locura, hay quimera, hay algo que está más allá de la razón, aunque hasta en el querer puede haber razón, pero está más allá de la emoción.

El amor es entrega. Nos podemos arrepentir de haber amado, pero en el momento que amamos, no sabemos nada, y también hay mucho de crueldad, porque en el amor hay entrega y hay sufrimiento, pero en el sufrimiento lleva uno el placer. En otras palabras puede uno categorizar, pero cuando uno ama no hay términos medios.

El amor al hijo, el amor incondicional, es un ejemplo, pero se da en todo. No sé qué es lo que está en la naturaleza, pero va en la cosa humana. Porque las pasiones son otra cosa, las puede vencer el tiempo, pero el amor no, es como un choque de trenes.

Hay amor, no hay amores.

Así son las cosas de la vida.

Publicidad