Transcurrido los días de los golpes de estado, los golpes anímicos, en los políticos de cuarta siempre brota un paroxismo desenfrenado. Obsesiones monomaníacas.

Necesario recordar la novela Moby Dick, del norteamericano Herman Melville, creador del capitán Ahab, uno de los grandes personajes de la literatura universal, como una suerte de tragedia de venganza.

La ballena que ataca al capitán Ahab es un símbolo divino para sus protagonistas, aunque el capitán de navío ballenero no lo considere como tal. Ahab jamás está dispuesto a resignarse y “arremetería contra el mismo sol si este le agraviara”.

En el nuevo tiempo mexicano hay muchos símbolos. En ese plano es donde reside el poder para sugestionar a las masas. Son tiempos convulsos.

Por ello: “Ahab, cuídate de Ahab.”

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