A 365 días del embate climático que cobró la vida de al menos 30 personas y devastation masiva en el norte de Veracruz, el panorama real contrasta de forma drástica con el relato oficial: la reconstrucción permanece entrampada en promesas, anuncios mediáticos y avances físicos prácticamente inexistentes.

Un aniversario entre mensajes en vivo y promesas inconclusas

Este sábado 10 de octubre, al cumplirse un año exacto de las inundaciones extraordinarias de 2025 que castigaron a la Huasteca y la zona norte del estado, la gobernadora Rocío Nahle García difundió un videomensaje en sus redes sociales. En la transmisión, la mandataria optó por rememorar el despliegue logístico del centro de mando en Poza Rica —desde donde coordinó durante 20 días la entrega de víveres por vía aérea— y encomió la solidaridad de las Fuerzas Armadas y del Gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Sin embargo, el discurso gubernamental omitió presentar un corte técnico o financiero sobre el estado real de la infraestructura en la región. Mientras la narrativa del Ejecutivo se centró en la resiliencia y la respuesta institucional durante la emergencia, la población damnificada continúa expuesta a los embates meteorológicos con obras de protección inconclusas.

Un plan millonario en el papel; opacidad en los ríos Cazones y Pantepec

El mayor compromiso tras la catástrofe fue la puesta en marcha del Plan de Reconstrucción de los ríos Cazones y Pantepec, al cual la Federación presupuestó 1,547 millones de pesos. Dicho proyecto contemplaba:

  • La construcción de 2.1 kilómetros de nuevos bordos y la sobreelevación de 2.6 kilómetros de estructuras de protección.
  • El reencauzamiento y desazolve de 3.2 kilómetros de lechos fluviales.
  • Proyectos complementarios de drenaje, tratamiento y agua potable en Álamo Temapache y Poza Rica.

Pese a que la Presidencia de la República anunció en mayo el arranque de los trabajos en bordos, a la fecha no existen avances tangibles. A la falta de supervisión de estas obras hidráulicas clave se suma el abandono sistemático de los municipios serranos e indígenas. Comunitarios reportan que vados, caminos rurales y puentes colapsados por la corriente siguen en ruinas, sin presupuesto asignado y aislando la economía local.

Reubicación lenta y secuelas en el sector productivo

En materia de vivienda, la meta inicial era reubicar a unas 3,500 personas asentadas en cauces de alto riesgo. No obstante, las acciones avanzan a cuentagotas: fue hasta mediados de septiembre de 2026 cuando la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) ubicó predios en Álamo y Coatzintla para levantar nuevos fraccionamientos, reduciendo de paso el padrón de beneficiarios bajo argumentos de “verificación de campo”.

Las secuelas económicas son igualmente graves:

  • Pérdidas citrícolas: En localidades como Vegas de la Soledad, los productores enfrentan una severa erosión de terrenos fértiles y árboles con raíces expuestas tras las crecidas de los ríos Pantepec y Vinazco, insuficientemente mitigadas por la bolsa de 55 millones de pesos otorgada en insumos agrícolas a finales de 2025.
  • Infraestructura educativa lesionada: La Universidad Veracruzana (UV) ha tenido que destinar 18.1 millones de pesos de sus arcas y gestionar 72.8 millones adicionales ante el Fideicomiso de Protección Civil estatal para restaurar sus instalaciones en Poza Rica. Por su parte, la sede del Instituto Tecnológico Superior de Álamo Temapache debió mudarse tras permanecer inoperable por meses.

Riesgo latente en plena temporada de lluvias

El reporte actualizado de Protección Civil confirma la existencia de 144 puntos críticos de inundacióndistribuidos en 61 municipios de la entidad. Aunque las autoridades han optado por actualizar el Atlas de Riesgos, realizar simulacros en municipios como Tuxpan, Tepetzintla, Naranjos y Cerro Azul, y habilitar refugios temporales, la población sigue expuesta. Apenas este 17 de septiembre, intensas precipitaciones anegaron de nueva cuenta la zona centro de Álamo.

La reconstrucción del norte de Veracruz dista mucho de ser una meta cumplida. Más allá de las transmisiones para recordar el desastre, la exigencia ciudadana exige cuentas claras: saber cuánto dinero se ha ejercido realmente y cuándo se entregarán las obras hidráulicas que eviten una nueva tragedia.

Publicidad