En política, los rumores suelen retratar con mayor nitidez a sus autores que al aludido. La cantaleta sobre la inminente salida de Ricardo Ahued de la Secretaría de Gobierno regresa -como ya es costumbre- sin una sola prueba que la sostenga, pero con abundante imaginación.

En días recientes, reaparecieron los intérpretes del “más allá” político: analistas de bola de cristal y vendedores de escenarios que colocan al funcionario en una supuesta ruta rumbo a una diputación en 2027 por Movimiento Regeneración Nacional. El argumento, digno de consultorio esotérico, que no hay perfiles competitivos en la capital del estado y que, por arte de magia, habría que “sacrificar” al secretario.

En Xalapa, donde la realidad electoral dista mucho de los cuentos de sobremesa, no existe una sola señal concreta de renuncia, licencia o distanciamiento. Al contrario, dentro del gobierno se le ubica firme en su encargo y con permanencia proyectada hasta el final del sexenio. Pero claro, eso suele ser menos atractivo que la ficción.

Lo verificable es otra cosa. En Morena avanzan encuestas para medir aspirantes a diputaciones federales y locales en Veracruz, y en ese tablero el nombre de Ahued no aparece. La gobernadora Rocío Nahle lo ha sostenido como pieza central de su administración – a pesar de que varios miembros del gabinete no lo ven con buenos ojos y lo quieren ligar al “cartel inmobiliario”- como operador, gestor, contenedor de conflictos, y, a juzgar por la rumorología, también protagonista involuntario de guiones ajenos.

El propio Ahued ha tenido que salir a desmentir que no ha renunciado ni piensa hacerlo. Un esfuerzo innecesario si no fuera porque la industria del rumor exige desmentidos constantes para seguir subsistiendo. Mientras tanto, su agenda sigue cargada: supervisa el proceso de elección de agentes y subagentes municipales, con 151 municipios ya calendarizados y otros en curso.

Así que no hay salida, no hay candidatura, no hay plan oculto. Lo que sí hay -dicen- es una intención de usar su nombre como “espantapájaros” en un tablero donde algunos quisieran asustar o posicionarse.

El origen de estas versiones no está del todo a la vista, pero su utilidad política comienza a ser evidente. En tiempos donde muchos se promueven solos, no falta quien también intente “mover” a otros desde la fantasía.

Por ahora, Ricardo Ahued Bardahuil sigue en su oficina, trabajando. Y no, no se mueve. Aunque lo “destapen” todos los días.

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