Álamo Temapache amaneció este martes 16 de diciembre con la pérdida de uno de sus símbolos más representativos. El monumento a “El Colotero”, ubicado en la entrada de la ciudad, se desplomó totalmente minutos después de las ocho de la mañana.

La obra, inaugurada en 2004, medía 18 metros de altura por 35 de longitud y rendía homenaje a la citricultura, actividad emblemática de la región. Su colapso ocurre tras las inundaciones del pasado 10 de octubre, cuando el desbordamiento del río Pantepec afectó severamente la zona y provocó daños estructurales a la escultura.

Aunque desde entonces circularon versiones en medios y redes sociales sobre un posible daño grave, ninguna autoridad realizó un peritaje técnico que confirmara oficialmente la magnitud del deterioro.

El monumento estaba construido con una estructura hueca: un arco de concreto reforzado con acero y alambrón, recubierto con entre seis y siete capas de mortero y cemento-arena. Precisamente en la zona del tórax se observaban desprendimientos visibles.

El escultor Miguel Ángel Vargas Miranda, responsable de la restauración realizada en 2022, explicó en su momento que las grietas en el hombro y brazo izquierdo, así como los desprendimientos, eran consecuencia del desgaste por vibraciones del tráfico pesado, la humedad constante, la corrosión del metal interior y la acción de fauna.

Dicha restauración se llevó a cabo luego de que se desprendiera una sección de aproximadamente un metro cuadrado en el tórax, hecho que encendió alertas sobre la necesidad de mantenimiento continuo.

La estatua que por dos décadas dio la bienvenida a Álamo Temapache y simbolizó la vocación citrícola de la región, yace en el suelo. En tanto, el gobierno de Rocío Nahle confirma que en Veracruz no solo se caen los monumentos: también se derrumban la prevención, los dictámenes técnicos y la responsabilidad institucional, aunque eso sí, siempre a tiempo para el rollo institucional.

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