La red de atención para personas que viven con VIH en la entidad opera en condiciones críticas. La carencia de personal médico, insumos básicos y severas fallas en la logística de distribución amenazan la continuidad de los tratamientos en los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), alertó Patricia Ponce, vocera del Grupo Multisectorial VIH-SIDA Veracruz.

Aunque la Federación garantiza el suministro de medicamentos antirretrovirales, estos quedan varados en bodegas debido a la falta de vehículos, conductores y presupuesto para combustible. La problemática se extiende a la escasez de pruebas de detección rápida, leche de fórmula para lactantes de madres con VIH y material de oficina esencial.

A la crisis operativa se suma el desabasto de capital humano. Médicos y enfermeras enfrentan una sobrecarga laboral extrema, atendiendo individualmente entre 400 y 600 pacientes, cifra que triplica la recomendación internacional de un máximo de 200 usuarios por profesional.

Asimismo, la transición operativa hacia el modelo IMSS-Bienestar paralizó los mecanismos de canalización directa. Quienes requieren cirugías, estudios de laboratorio o consultas con especialistas enfrentan trabas burocráticas que antes se gestionaban de manera fluida desde los CAPASITS.

La activista advirtió que la interrupción de la atención integral incrementa el riesgo de deterioro grave de la salud y la mortalidad de los usuarios. Frente a este panorama, exigió a la Secretaría de Salud de Veracruz admitir la crisis institucional y entablar mesas de trabajo coordinadas con la sociedad civil para frenar el impacto en la población afectada.

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