Convertido en el estandarte de la recuperación de bienes durante el cambio de administración en 2016, el rancho El Faunito, ubicado en Fortín de las Flores y ligado a la red del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, se encuentra hoy completamente saqueado, en ruinas y consumido por la vegetación.

Una década después de que el inmueble fuera asegurado por el Gobierno de Veracruz, las promesas de subasta pública para financiar hospitales, los proyectos de investigación científica del INECOL y los planes turísticos del ayuntamiento local quedaron en el olvido, dejando tras de sí un complejo desmantelado.

De símbolo anticorrupción al abandono total

El 1 de diciembre de 2016, al rendir protesta como gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares irrumpió en El Faunito para presentarlo como un trofeo de la fiscalización. En ese entonces, la propiedad contaba con muebles de lujo, lámparas, alberca, canchas de tenis, cabañas y obras de arte ocultas en un sótano. El exmandatario estimó que en el sitio se habían invertido más de 200 millones de pesos de recursos públicos desviados.

La directriz inicial fue contundente: monetizar el espacio mediante una subasta pública. Sin embargo, la venta nunca se concretó y el destino del rancho comenzó un largo peregrinar administrativo sin rumbo fijo.

  • El intento académico: En 2018, el Congreso estatal autorizó cederlo por 20 años al Instituto de Ecología (INECOL) para agroecología, pero la falta de presupuesto —calculado en cinco millones de pesos anuales solo para vigilancia— sepultó el proyecto.
  • La pandemia: Durante la emergencia sanitaria se evaluó usarlo como centro de aislamiento, una idea que tampoco prosperó.
  • El comodato municipal: Para 2022, el gobierno estatal entregó el sitio al Ayuntamiento de Fortín para un centro turístico y recreativo; no obstante, el plan colapsó ante el vandalismo y el robo sistemático de cableado, madera e instalaciones eléctricas documentado entre 2023 y 2024.

Entre la selva y el expolio

Un recorrido reciente por el inmueble evidencia un escenario radicalmente distinto al de hace diez años. Las instalaciones registran techumbres colapsadas, humedad severa, pisos y muros perforados —perforaciones atribuidas extraoficialmente a la búsqueda de dinero o joyas ocultas—, así como la presencia de murciélagos y maleza invadiendo las habitaciones.

Aunque públicamente se le ha atribuido a Javier Duarte, los registros jurídicos vinculan la propiedad con José Juan Janeiro Rodríguez, señalado por Yunes como presunto prestanombre. A la fecha, la documentación derivada de la denuncia presentada en 2024 mantiene el inmueble bajo el patrimonio del Estado, sin que exista una resolución judicial que revierta dichos actos.

A inicios de 2026, las autoridades municipales de Fortín reconocieron que cualquier intento de rescate requeriría un proyecto ejecutivo integral y un esquema financiero sostenible. Diez años después, El Faunito sigue sin ser subastado, sin uso científico y consumido por el abandono.

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