Aunque autoridades federales reportan avances en la limpieza de playas tras el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, especialistas advierten que los impactos ambientales podrían persistir durante décadas, particularmente en el fondo marino.
El director de CartoCrítica, Manuel Llano Vázquez Prada, señaló en entrevista con Aristegui Noticias que una parte relevante del crudo ya no se encuentra en la superficie, sino acumulado en el lecho marino, donde su detección y remediación resultan más complejas.
De acuerdo con el especialista, los efectos en ecosistemas como arrecifes, manglares y humedales podrían extenderse entre 10 y 30 años o más, dependiendo del nivel de contaminación y de la capacidad de recuperación natural.
Llano atribuyó parte del problema al retraso en la respuesta institucional, que —afirmó— habría iniciado al menos mes y medio después del derrame, lo que facilitó la dispersión del hidrocarburo.
Por su parte, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, informó que en recorridos recientes, incluso con drones, no se han identificado manchas visibles en zonas como Coatzacoalcos. Añadió que continúan las labores de limpieza a cargo de Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Marina.
Sin embargo, el especialista advirtió que la ausencia de residuos en playas no implica la desaparición del problema, ya que los daños más severos pueden encontrarse bajo el agua.
Explicó que la presencia de crudo impide la penetración de la luz solar, lo que afecta al plancton y, en consecuencia, a toda la cadena alimenticia marina.
Asimismo, cuestionó que la evaluación oficial se concentre en la fauna visible recuperada en costas, al considerar que representa una fracción mínima del daño total. También señaló falta de claridad en la información pública.
“No hay responsables, no hay volumen vertido, no hay impactos claros ni remediación”, sostuvo.
En este contexto, la Secretaría de Medio Ambiente convocó a organizaciones civiles y especialistas a establecer un diálogo técnico para intercambiar información sobre el derrame. Llano confirmó su disposición a participar, aunque insistió en la necesidad de que las autoridades reconozcan la magnitud del problema y actúen con base en evidencia científica.
Advirtió además que, aunque el flujo principal del derrame podría estar contenido, la presencia de hidrocarburos en el Golfo es constante debido a la actividad petrolera, lo que incrementa los efectos acumulativos.
“Que las playas estén limpias en Semana Santa ayuda económicamente, pero el problema no termina ahí; se requiere reparar el daño y establecer responsabilidades conforme a la ley”, concluyó.








