Desde el pasado 6 de marzo comenzó a circular en Facebook una de esas encuestas típicas de temporada preelectoral: rápidas, vistosas y muy útiles para fabricar percepciones. La publicó la cuenta “Hoy Veracruz”, con una pregunta sencilla: si hoy se realizaran las elecciones para la diputación local por Xalapa Rural, ¿por qué partido votaría la gente?
Hasta ahí, nada extraordinario. Lo interesante vino después.
Algunos analistas políticos -e incluso voces cercanas al propio oficialismo- señalan que el ejercicio, sin ficha metodológica, sin muestra representativa y con el rigor estadístico característico de las encuestas de redes sociales, habría sido impulsado por simpatizantes de Morena con la intención de reforzar la narrativa que el partido guinda volverá a arrasar en las elecciones de 2027.
Pero el tiro salió por la culata.
Lejos de confirmar la historia que se pretendía instalar, Movimiento Ciudadano aparece encabezando las preferencias por encima del 36 por ciento de los votos en ese sondeo digital. En segundo lugar, se ubica Morena, con menos del 33.5 por ciento. Más atrás aparecen PAN, con el 14.7 por ciento, y el PRI, que apenas alcanza el 12.8 por ciento.
En este ejercicio también están los aliados del oficialismo. Partido Verde y PT, que juntos apenas superan el 2 por ciento de las preferencias. Un porcentaje tan diminuto que, en términos políticos, apenas alcanza para completar una mesa de café.

Desde luego, se trata de una encuesta de Facebook, territorio donde la demoscopía suele convivir sin demasiada vergüenza con memes, trolls y algoritmos caprichosos. Sin embargo, el resultado deja un mensaje incómodo para quienes operan la narrativa del poder.
Si el objetivo era demostrar que Morena mantiene el control absoluto del ánimo electoral en la región, el sondeo terminó sugiriendo exactamente lo contrario; hay un segmento del electorado que empieza a mirar hacia otras opciones.
Y eso debería encender algunas alarmas en la cúpula política que gobierna la capital veracruzana. Después de todo, Xalapa no es una plaza cualquiera. El ayuntamiento está en manos del morenismo con Daniela Griego, mientras que desde Palacio de Gobierno conduce el estado la gobernadora Rocío Nahle.
Con todo ese aparato institucional alineado, el oficialismo esperaría algo más que un segundo lugar, incluso en una encuesta amistosa.
Pero la política suele tener un humor bastante negro. A veces las encuestas diseñadas para presumir músculo terminan exhibiendo flacuras.
Y en este caso, el mensaje que flota en el ambiente político xalapeño resulta incómodo para el morenismo local. En Xalapa, ni a Rocío Nahle ni a Daniela Griego parece que les estén comprando ese discurso reciclado de que “están de moda”, que el estado vive una supuesta transformación histórica o que desde el poder realmente se está trabajando por el bien de todos.
Porque una cosa es la propaganda oficial repetida hasta el cansancio en discursos, espectaculares y conferencias, y otra muy distinta es el humor del electorado. Y al menos en esta encuesta -por muy informal que sea- lo que asoma no es entusiasmo ciudadano, sino algo mucho más peligroso para cualquier gobierno: el principio del hartazgo.







