Por Antulio Ficachi
¡Qué manera de soltar la sopa y la bata! La salida de Guadalupe Taddei del INE —tras el tufo a contratos con dedicatoria y señalamientos de corrupción— dejó al árbitro electoral con las pulseras temblando.
Los muchachos del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se pusieron dignos e hicieron llegar su cartita a los Reyes Magos del Palacio Legislativo de San Lázaro: piden que el próximo titular del organismo no sea un ‘párpado’ puesto por el partido en turno, sino un técnico con honestidad intachable.
¡Habrase visto tanta ingenuidad! Pedirle pulcritud y distancia partidista a una Cámara de Diputados voraz en vísperas del 2027 —donde se jugarán más de 19 mil huesitos, incluyendo 17 gubernaturas— es como pedirle a un mapache que les cuide la basura.
De momento, a Blanca Cruz García le dejaron el chicharrón caliente de la presidencia provisional. A ver cuánto dura la calma antes de que arranquen las mordidas por el botín hasta 2032.
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Y hablando de fauna nociva con credencial de elector, de la mano de la colega Aurora Zepeda brotó la pus en el Órgano Interno de Control del mismo INE.
Apunte usted el nombre del encumbrado diputado federal Sergio Gutiérrez Luna. Dicen los exempleados que no daba paso sin huarache: metía a sus cuates a la nómina institucional, pero eso sí, con su respectiva muela. “Te doy la plaza, pero me pelas 15 mil pesos al mes para la causa”. Toda una ingeniería del ‘moche’ que salpica a compadres del Verde Ecologista y fino personal de la Auditoría Superior de la Federación.
¿Y a dónde iba a parar esa tajadita? ¡Sorpresa! Las pistas financieras apuntan directito a una cuenta bancaria operada desde las benditas tierras veracruzanas.
El ‘Gutierritos’ se mantiene mudo, haciendo como que la Virgen le habla, mientras el entramado apesta a que el diezmo era la condición para no quedarse a la intemperie laboral.
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Acá en Veracruz, el morenismo oficial montó un sainete para aplaudirle a la gobernadora Rocío Nahle un segundo lugar nacional en “honestidad”, según Arias Consultores. Lo que se les olvidó mencionar en el boletín de prensa es que un 43.1% de la población la considera corrupta sin ambages.
Pero el festín propagandístico se le agrió rapidito con el hachazo de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que le encontró más de 137.7 millones de pesos volando en su primer año de gestión estatal.
¡Y qué bellezas de la administración pública! A pesar de que le exigió a su contralora Bárbara Galindo “cero observaciones” para taparle el ojo al gato junto con los informes complacientes del ORFIS en los tiempos de la señora Delia González, la realidad le propinó una zurda demoledora:
Educación (SEV): Volaron 48.6 millones de pesos. Entre joyas de la eficiencia, se pagaron 38.9 millones a compadres con plazas geográficamente imposibles, 5.4 millones a raza con licencia sin goce de sueldo y —¡atención al espiritismo!— 648 mil pesos cobrados por 14 difuntos que resultaron muy trabajadores tras dejar este mundo terrenal.
Salud (SESVER): Un faltante de 87.4 millones de pesos donde taparon hoyos del 2024 usando dinero del 2025 sin la menor vergüenza ni sustento legal.
El DIF del Más Allá: En el organismo asistencial, el Fondo de Aportaciones Múltiples le aflojó 319 mil pesos a 88 finaditos. Aunque adujeron que las lluvias de octubre obligaron a soltar despensas a lo loco, a la ASF no le cuadra cómo un cadáver firma el recibido de la cobija. Eso sin contar que dejaron volando 41 mil registros sin CURP.
Obras y Municipios: En la SIOP no encuentran el comprobante del reintegro de 1.3 millones de anticipo de obra, mientras que diez municipios (con Soteapan, Tempoal y Pajapan a la cabeza) traen un boquete que eleva la sangría estatal a más de 1,080 millones de pesos.
La Cuarta Transformación veracruzana inventó la justicia distributiva post-mortem: en Veracruz los muertos no descansen en paz, ¡salen a cobrar el cheque del DIF y a dar la clase a la SEV!
Con esta contabilidad, señora Gobernadora, no hay maquillaje de Facebook que le alcance.

