Antulio Ficachi
A juzgar por los espectaculares que han aparecido en la Ciudad de México, ya no basta con gobernar. Ahora también hay que explicarles a los ciudadanos qué deben pensar de quienes gobiernan.
“Quienes piensan que la presidenta se arrodilla están destinados a la derrota”, sentencia uno de los anuncios colocados con la imagen de Claudia Sheinbaum. No se sabe quién pagó la reflexión filosófica, pero sí dónde fue colocada: cerca a la Catedral Metropolitana.
Un turista español confesó estar “alucinado”. Según su interpretación, el mensaje equivale a decir que quien cuestiona al poder simplemente está equivocado. En cualquier democracia madura, semejante despliegue propagandístico provocaría la solicitud de dimisión. Aquí, en cambio, apenas provoca tráfico.
¡Que curioso! Cuando los gobiernos más denuncian la propaganda suelen terminar enamorados de ella. La diferencia es que antes la llamaban manipulación y ahora la llaman comunicación.
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Y cuando en México se discute si un espectacular es publicidad o catecismo político, Donald Trump volvió a recordar quién lleva la batuta en la conversación bilateral.
El presidente estadounidense anunció que su gobierno enfocará ahora sus operaciones antidrogas en las rutas terrestres. “Odio tener que decírselo a México”, afirmó.
La frase importa porque las palabras siguen significando algo. Cuando un presidente de EU declara que ahora va por la vía terrestre mientras mantiene abierta la discusión sobre acciones contra cárteles, el mensaje no es precisamente diplomático.
Por si faltaba algo, Trump también deslizó dudas sobre la renovación del T-MEC y aseguró que USA no necesita ni a México ni a Canadá.
En pocas palabras: Washington está recordando quién compra y quién vende.
Pero no hay nada que temer, en Palacio Nacional continúan apostando a que una buena conferencia matutina puede competir contra una declaración emitida desde la Casa Blanca.
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Por cierto, quien reapareció fue Adán Augusto López.
El senador morenista aclaró que seguirá viéndosele en el Senado, que no pedirá licencia, que se operó de cataratas y que no fue en Estados Unidos.
Resulta admirable la capacidad de algunos personajes de Morena para desmentir rumores que ellos mismos los ‘desmienten’.
La buena noticia es que sabemos que se operó en el IMSS.
La mala es que seguimos sin saber dónde está su visa americana.
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En la Auditoría Superior de la Federación parece que la revisión de cuentas empezó por casa y encontró la puerta cerrada.
Apenas cumplió tres meses al frente de la ASF y el maestro Aureliano Hernández Palacios Cardel enfrenta señalamientos por presuntos conflictos de interés vinculados con empresas familiares que recibieron contratos públicos. Nada extraordinario, salvo por un detalle: su trabajo consiste en vigilar que esas cosas no ocurran.
La paradoja tiene sello institucional. El auditor que debe escarbar como topo entre los contratos públicos ahora aparece en el mismo terreno que debía inspeccionar. Y para que nadie se lastime con tanta claridad, parte de la información ya fue reservada. Transparencia bajo llave, auditoría con cortinas y conflicto de interés en modalidad de autoconsumo.
También lo absurdo es que, al asumir el cargo, prometió un ‘México sin corrupción’. El problema es que la realidad decidió auditar primero la coherencia.
En la ASF no queda claro quién revisa a quién. Lo único cierto es que, cuando el árbitro entra a la cancha con uniforme de jugador, el marcador deja de ser confiable.
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Se sabe que en Boca del Río hay mudanza de alto perfil. El exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares estaría estrenando residencia en la zona de Costa de Oro, nada menos que la que perteneció a Fernando Gutiérrez Barrios. Dicen que la operación rondó los 57 millones de pesos, sin contar una remodelación que avanza a todo vapor con talento importado de la Ciudad de México y Nueva York.
Lo curioso es que la residencia no sólo acumula metros cuadrados e historia política. Antes de llegar a su nuevo ocupante, habría estado en manos de un personaje formado en los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte, recordado por sus habilidades para la intriga y por aquel episodio que le valió fama de practicar el parricidio político. Vaya pues, una casa donde las paredes no sólo oyen, también guardan expedientes.
La privacidad parece haber sido el principal argumento inmobiliario. Tras una temporada en un departamento frente al mar, donde el elevador no era ‘fifí’, el exmandatario habría optado por una propiedad más placentera y con menos vecinos.
Lo interesante es ver si la casa conserva la memoria de sus antiguos ocupantes o si termina adaptándose a los nuevos tiempos.
¿Alcanzarán los millones para remodelar la memoria de los veracruzanos?
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Y hablando de realidades, las lluvias volvieron a exhibir las debilidades de Veracruz.
Inundaciones, vehículos varados, caminos dañados y derrumbes marcaron otra jornada de precipitaciones en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Alvarado.
La gobernadora Rocío Nahle informó sobre operativos, monitoreos y recorridos de supervisión. Todo lo necesario.
¿Están nuestras autoridades y ciudades preparadas para fenómenos meteorológicos cada vez más intensos?
Porque el agua siempre encuentra por dónde pasar.
Lo preocupante es que la planeación urbana parece no encontrar por dónde llegar y el gobierno estatal y municipal no saben donde están parados.
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En Actopan existe un ejemplo perfecto de cómo se fabrica un desastre ambiental a plena luz del día.
En la comunidad de Santa Rosa, a unos metros del río Actopan y cerca de instalaciones de Conagua, opera desde hace tiempo un basurero a cielo abierto.
Nadie vigila. Nadie sanciona. Nadie recoge. Pero todos saben que existe.
Con las lluvias, parte de esos residuos terminará inevitablemente en los cauces y posteriormente en el mar.
Luego vendrán los diagnósticos, los estudios, los comunicados y las promesas.
La basura, mientras tanto, ya habrá completado su recorrido burocrático.
En México hay problemas que no avanzan gracias a la acción gubernamental, pero avanzan gracias a su ausencia.







