Por Antulio Ficachi
Vaya aplomo el de Palacio Nacional. Cuestionada sobre la cadena perpetua dictada en Nueva York a Ismael “El Mayo” Zambada y la tajada de 15 mil millones de dólares que reclaman los tribunales estadounidenses, la presidenta Claudia Sheinbaum aplicó la de la esfinge: “No hay una opinión personal sobre eso, no, es lo que es”.
Y para no despeinarse, cuando le recordaron que el capo mandó decir desde el banquillo que los jóvenes deben alejarse del crimen, la mandataria admitió que “es difícil citarlo”, atajando de inmediato con la narrativa oficial de la “atención a las causas”. Menos mal.
Con los expedientes sobre la extracción del capo y el destino del botín remitidos serenamente a la Fiscalía General de la República, queda claro que para la Segunda Planta de la Cuarta Transformación, las sacudidas que vienen de la Corte del Distrito Este de Nueva York… simplemente ni se leen, ni se comentan.
Esa es la poesía zen de la científica Claudia Sheinbaum.
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A ver, a ver… Vaya resbalón el del magnate Ricardo Salinas Pliego en los tribunales del Reino Unido. Los magistrados británicos le asestaron un duro golpe al calificar como un “abuso de procedimiento” y una “afrenta a la justicia” la maniobra de contratar a la firma de inteligencia Black Cube para grabar en secreto a un abogado rival durante una cena bastante regada en alcohol.
El despliegue buscaba acorralar a Vladimir Sklarov por un presunto fraude de 400 millones de dólares en acciones de Grupo Elektra. Y aunque el litigio principal sigue su curso, el tribunal descongeló los activos del acusado tras repudiar el método de espionaje.
Por lo visto, los sabuesos privados de 1.5 millones de dólares resultaron un tiro por la culata: dejaron la causa maltrecha, la fortuna del empresario reducida a la mitad en medio del pleito y a su equipo legal en Londres desinfectándose las manos.
Eso sucede cuando se contratan espías de aparador.
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Cuando en los boletines oficiales Veracruz navega en aguas de paz y prosperidad, la realidad de las Altas Montañas escupe cinco cadáveres en un solo tramo de la autopista Orizaba-Puebla.
Cuatro cuerpos embolsados al fondo de un barranco en Huiloapan y uno más con huellas de tortura en las curvas de Maltrata, todo hallado en un mismo lunes.
La Fiscalía General del Estado abrió las carpetas de rigor, pero en la entidad que gobierna Rocío Nahle, la percepción ciudadana asume que la única respuesta rápida no vendrá de las investigaciones, sino del peregrinaje de las familias al SEMEFO para verificar si los suyos están en la lista.
Esa es la postal que está de moda sobre la violencia en la montaña de Veracruz
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En la capital del estado, el apellido de la alcaldesa morenista Daniela Griego parece presagio. Vecinos de la colonia El Olmo completaron siete días consecutivos sin recibir una sola gota de agua potable, padeciendo un desabasto que raya en lo crítico.
Lo insólito del caso es el fino sadismo burocrático: cuando por fin aparece una desnutrida pipa para atender la emergencia, a los vecinos les exigen una tramitología digna de expediente fiscal para abastecerles un sólo tambo.
Con las faenas domésticas paralizadas y la paciencia agotada, las protestas y los bloqueos viales se cocinan a fuego lento.
Eso sí, las facturas del servicio llegan más puntuales que el cometa Halley.
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Donde mostraron cómo se ejercen las facultades de ley -sin odios ni aspavientos- fue en Tlalnehuayocan. La alcaldesa Arianna Ángeles Aguirre dio el banderazo para rehabilitar 140 metros lineales de asfalto en la ruta hacia Otilpan, pero el dato fino no estuvo en la mezcla asfáltica, sino en el origen de los recursos: la ejecución efectiva de la fianza por vicios ocultos a la constructora que dejó la obra defectuosa en la administración anterior.
En una cultura política local acostumbrada a tapar las marranadas del pasado con dinero fresco del presupuesto público, que una autoridad haga valer las garantías legales raya en la ciencia ficción.
A ver si el pragmatismo y la legalidad cunde en más ayuntamientos veracruzanos.

