Por Antulio Ficachi
Si de aplicar diplomacia con esteroides se trata, los vecinos del norte tienen una maestría con mención honorífica. Menos de una semana duró la foto del recuerdo del Mundial de Futbol entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump.
Ayer, Washington amaneció con ganas de recordar quién manda en el patio y nos recetó un arancel del 10 por ciento por el pretexto de no combatir el “trabajo forzoso”.
¿Lo mejor de todo? La medida se anunció mientras el representante comercial de EU, Jamieson Greer, sonreía para las fotos en México.
¡Qué amables visitas!
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Pero que no cunda el pánico, que para endulzar tragos amargos tenemos a nuestro mago de las finanzas y la lírica tropical, Marcelo Ebrard. Con la serenidad de quien acaba de descubrir que el agua tibia no quema, el Secretario de Economía salió en video a explicarnos que, en realidad, no pasa nada.
Según sus cuentas alegres, como más del 80 por ciento de las exportaciones entran por el T-MEC, pagamos lo mismo pero “con otro fundamento”. Ah, bueno.
Es decir, no nos cobraron más comisión, sólo nos cambiaron el nombre de la factura. Con esos malabares contables, no cabe duda de que el Tratado dura 19 años más… si es que el bolsillo aguanta.
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En el fascinante catálogo del emprendimiento mexicano, el Cártel Jalisco Nueva Generación acaba de dar una cátedra de construir y cultivar una red de contactos profesionales o personales que ya quisiera cualquier incubadora de negocios de Silicon Valley.
La OFAC del Departamento del Tesoro gringo les destapó un conglomerado digno del ranking de Expansión: tequila, calzado infantil, gimnasios “fit”, seguridad privada y hasta camionetas de lujo.
Lo más enternecedor de este ‘holding’ delictivo es la empresa de seguridad Alfa y Gama, con registro formal ante la SSPC para cuidar la ética y los derechos humanos.
¿Quién necesita una maestría en administración de negocios (MBA) cuando se puede lavar dinero vendiendo zapatitos para bebé y suplementos de proteína al mismo tiempo?
Sin duda, el verdadero “sueño americano” versión Guanajuato.
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Y en Veracruz se sigue demostrando que la magia financiera no es exclusiva de los cárteles. Resulta que la UPAV se aventó la friolera de casi 15 años canalizando las cuotas estudiantiles a través de patronatos y asociaciones civiles “fantasmas”.
Un “universito” privado armado desde los tiempos de Javier Duarte que movió más de 600 millones de pesos al margen de la contabilidad estatal y que salpicó a cuatro administraciones.
Ahora que la gobernadora Rocío Nahle y la Fiscalía decidieron meterle mano al asunto, ya hay tres exfuncionarios tras las rejas y expedientes que salpican a medio Xalapa.
Lo curioso es que la red de complicidades pegó tan cerca que salpicó hasta la Secretaría de Educación de Veracruz.
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En los pasillos de la SEV se armó un zafarrancho digital. Tras destaparse un grupo de WhatsApp coordinado por el hermano de uno de los exfuncionarios implicados en el fraude de la UPAV -y donde milagrosamente figuraba la mismísima titular, Claudia Tello-, la orden fue clara: ¡borren todo!
El chat se utilizaba para armar “granjas de denuncias” contra medios incómodos que criticaban a la familia real. Ayer, el grupo fue desmantelado a toda prisa.
Que pena por los trolls del bienestar: se quedaron sin trabajo forzoso y, para colmo, sin arancel que los proteja.
Se creían bien Ca…’lixtos’.

