Por Antulio Ficachi

En “La Odisea” tropicalizada del movimiento guinda, el discurso del gran timonel prometió guiarnos a la tierra prometida, pero terminó convirtiendo el púlpito matutino en la isla de los lotófagos: ese rincón donde el consumo diario de “otros datos” produce amnesia colectiva y desvanece desde el desabasto médico hasta los récords de violencia.

La mentira nunca fue un tropiezo, sino la carta de navegación. En la Cuarta Transformación elevaron la posverdad a rango constitucional: si las cifras contradicen al líder, no se corrige la estrategia, ¡se desconoce a la realidad! Un día se firman decretos de honestidad purificadora y al otro se exalta la abnegación de los súbditos.

En la segunda temporada de este viaje no se busca corregir el rumbo, sino perfeccionar ‘científicamente’ el arte del disimulo. Ahí donde el fundador blandía el machete verbal, la hoy presidenta aplica el bisturí para sostener el mito.

Con el nuevo Gabinete, la posverdad dejó de ser ocurrencia mañanera para volverse política pública con rigor metodológico. Si las cifras de inseguridad, corrupción o salud aprietan, la consigna no es ajustar el rumbo, sino mandar a hacer una gráfica más vistosa que demuestre que la realidad está equivocada.

Lo grave es que el rebaño oficialista no solo compró el engaño, sino que lo volvió doctrina. Con la bendición de Palacio Nacional, la demagogia pasó de chiste mañanero a dogma de Estado. La heredera ha demostrado que, para defender el legado, no hay crisis que no pueda atribuirse al pasado ni cifra que no pueda maquillarse.

Y mientras el patriarca descansa en su finca asegurando haber dejado un país perfecto, los mexicanos descubren la amarga verdad: el caballo de Troya venía hueco y atestado de pura lengua. 

Hoy en Palacio celebran que la propaganda funcione como reloj suizo, mientras la ciudadanía constata que el “segundo piso” jamás fue más que el mismo castillo de naipes… pero con otra redacción.

¡Vaya forma de abusar de la mentira!

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Espectacular maroma acrobática se aventó la presidenta Claudia Sheinbaum al esquivar la última ocurrencia del comandante Daniel Ortega: abolir las elecciones en Nicaragua.

Con el manual de la “autodeterminación de los pueblos” bajo el brazo, la mandataria nacional aplicó un cómodo “cada quien sus cubas”. Eso sí, entre rodeos, la mandataria juró y perjuró que ella apoya la democracia a capa y espada… pero nomás para consumo interno.

Al parecer, la doctrina diplomática de la 4T tiene una cláusula no escrita: la tiranía en cabeza ajena es mera diversidad folclórica. Total, si en Managua deciden que votar es un trámite estorboso, desde la capital mexicana se responde con un tibio “cada país decide”.

¡Qué bonito es el respeto a la soberanía cuando de solapar dictaduras amigas se trata!

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En la aduana de Matamoros ya no solicitan pedimento ni factura, sino la bendición del “clan”. Y es que el huachicol fiscal pasó de las brechas de tierra a los refinados escritorios tabasqueños.

Ahí tienen a Portacelis Gas and Oil, una empresa milagro que a tan sólo 52 días de nacida recibió de la SENER un permisotote para importar 52 millones de litros de diésel. Todo muy transparente -guiño, guiño-. La compañía, vinculada al omnipresente Amílcar Olán y a la sombra del mismísimo “Andy”, se surtía nada menos que con texanas investigadas por Homeland Security por presunta cercanía con el CJNG.

Sospechoso es que, tras cruzar millones de litros por carretera y mar, el SAT “descubrió” inconsistencias y la suspendió. Dicen los malpensados que no cayeron por evadir impuestos, sino por no repartir bien el diezmo de la transformación energética.

¿Qué otros datos guardará la Secretaría de Energía, desde los tiempos de AMLO, sobre estos finos muchachos?

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En Veracruz, la educación se juega al estilo de las sillas musicales. Claudia Tello dejó la SEV para regresar al mullido confort del Senado. Prioridades de la autollamada transformación: la grilla legislativa siempre estará por encima del aula.

Entre elogios de comadres, Rocío Nahle aplicó un truco de magia parlamentaria: salió Tello y entró Raquel Bonilla -su suplente en la Cámara Alta- a tomar el timón educativo. Pero en la dependencia trascendió que la flamante titular no tiene la capacidad ni la menor idea del monstruo que acaba de recibir.

Para la gobernadora la capacidad es pecata minuta; en tierras jarochas la incompetencia es el más común de los sentidos. Aunque se sabe que desde Nueva York, el ex dictador venezolano Nicolás Maduro, respaldó el nombramiento con ¡usted no está sola!.

Prometieron un informe detallado de la gestión saliente. Habrá que preparar las palomitas para ver el maquillaje contable. 

Total, entre lealtades a ciegas, las cuentas siempre cuadran, pero olvidan que la ineptitud también es corrupción.

¿La incompetencia es casualidad… o una herramienta para manipular a conveniencia? 

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Fiel a su estilo de “aquí mando yo”, la gobernadora Rocío Nahle decidió que el antídoto contra la barbarie vial no es la infraestructura ni la educación, sino la garrotiza administrativa.

Trae entre ceja y ceja al alcalde de Emiliano Zapata, Daniel Baizabal, a quien mandó a fiscalizar hasta la última tiendita de chelas en Cerro Gordo. Para la mandataria, dar licencias “sin ton ni son” es la raíz de todos los males. 

Eso sí, de estadísticas o datos duros de accidentes mejor ni hablamos, porque los números se manejan en sobre cerrado. Ojalá con ese mismo celo escudriñara las cañerías del palacio municipal de Zapata, donde en apenas seis meses los tufillos de corrupción ya son insoportables.

Y para que nadie se escape, ahora la traen contra los motociclistas: “Veo una moto con exceso de velocidad y lo vamos a agarrar”, advirtió. Fino, sofisticado y vanguardista el plan de seguridad pública estatal. 

¿Y la ciudadanía? Que se rasque con sus propias uñas, porque Tránsito no es niñera… aunque le encante regañar como tal.

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En el Congreso veracruzano la diputada guinda Dorheny García Cayetano descubrió el hilo negro del “reciclaje legislativo”. Y es que la Presidenta de la Comisión de Gobernación aplicó la máxima de “copia, pero no te entrames”… ¡y la cacharon en la movida!

La diputada Montserrat Ortega la agarró con las manos en la masa: Dorheny le congeló una iniciativa para reducir 230 regidurías excedentes en 92 municipios y, semanas después, la presentó como propia, con exactamente los mismos datos del Censo 2020.

Dicen las malas lenguas que no es un caso aislado. Entre denuncias por “piratería parlamentaria” y proyectos “fusilados” sobre acecho y paridad, en Xalapa ya apodan a la Comisión de Gobernación como la imprenta más rápida del estado. La duda que quema en los pasillos es: ¿así de eficiente será para dictaminar o sólo para fotocopiar?

Al parecer, en la Cuarta Transformación la austeridad también aplica para las ideas.

¡Que ilustre familia engendró el atanasiato!

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