Por Antulio Ficachi

Más vale maña que fuerza, dice el refrán… aunque en Palacio Nacional aplican una variante más moderna: más vale “que opine el Gabinete de Seguridad” antes de que la verdad nos alcance.

Y es que al ser cuestionada sobre el eventual acuerdo del mismísimo Ismael “El Mayo” Zambada con la justicia gringa y su inminente traslado a una prisión médica, la presidenta Claudia Sheinbaum prefirió la táctica del caracol y se metió en su concha.

La respuesta oficial fue mandar el balón hasta la cancha de la FGR, esa fiscalía fantasma que sigue “investigando” cómo fue que el capo terminó volando a Texas sin pedirle permiso ni a la Guardia Nacional ni al Instituto Nacional de Migración. Vaya misterio

Mientras en Nueva York el juez Brian Cogan le busca al “Mayo” un penal calientito para purgar sus achaques -perdón, su cadena perpetua-, en México nos consuelan jurando que las indagatorias avanzan a paso firme.

Sí, a paso firme… de tortuga en rehabilitación.

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Si de números alegres y facturas infladas se trata, levanten sus copas y brinden por el Instituto Nacional Electoral.

No cabe duda de que en el INE la inflación pega distinto. Resulta que para las elecciones intermedias de 2027 se andan despachando con la cuchara grande y van a pedir a la Cámara de Diputados la friolera de 36 mil 114 millones de pesos.

Lo más descarado del asunto no es la cifra con tanto cero, sino la matemática aplicada. Solo para el proceso electoral federal piden 13 mil 453 millones, un incremento de más del 35 por ciento respecto a 2024.¡Hágame el favor!

Cualquiera diría que organizar la elección de puros diputados cuesta más que renovar la Presidencia, el Senado y los poderes locales juntos. Pero no se espante: en el instituto aseguran que se trata de una “planeación estratégica para financiar únicamente lo indispensable”. 

Menos mal, si no, hasta la casilla nos cobraban.

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Por cierto, la ola de calor no es lo único que quema en Veracruz. En el Golfo, lo que está de supermoda es el deporte de alto riesgo conocido como “sobrevivir a la carretera”.

La CONATRAM, que encabeza Pablo Emmanuel Aguilar, volvió a alzar la voz por el desastre que es el corredor Puebla-Veracruz. Asaltos a la orden del día, ingresos a los puertos de Veracruz y Coatzacoalcos colapsados por aduanas que operan a velocidad de modem de los noventa, y un pavimentado tan maltrecho que esquivar baches exige maniobras dignas de Rápidos y Furiosos.

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Por si fuera poco, desde la Coparmex veracruzana, Adrián Maynes soltó otros datos que restan sonrisas: la incertidumbre económica y la inseguridad tienen frenado a un tercio de los empresarios que, teniéndole ganas a la inversión, nomás no ven las condiciones para soltar la lana.

A nivel nacional estamos a menos del 50 por ciento de la meta de empleos formales proyectada. Pero no se preocupen, en los discursos oficiales todo va viento en popa. 

Lo malo es que las empresas no se construyen con buenos deseos ni los tráileres se manejan con abrazos.

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