Por Antulio Ficachi

En la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) andan persignándose con las dos manos. Resulta que auditores de la FAA estadounidense desembarcaron sigilosamente para meterle lupa al espacio aéreo mexicano, y aunque les soltaron un cuestionario de 300 preguntas, la respuesta oficial parece ser el clásico “no oigo, soy de palo”.

La sombre de aquella fatídica degradación a Categoría 2 de mayo de 2021 -de la que apenas nos arrastramos a salir a finales de 2023- vuelve a sobrevolar los cielos patrios. 

Dicen los especialistas que esta vez hay “mejor gestión política”, eufemismo técnico para decir que ahora los diplomáticos saben sonreír más bonito mientras mandan a inspeccionar aviones sin presupuesto.

Pero aunque se niegue la AFAC sigue ahorcada financieramente, operando con inspectores pagados con cacahuates y licencias médicas tramitadas en el reino de la sospecha. 

A ver si para septiembre, cuando la FAA entregue las calificaciones, no nos sale la broma en que volamos muy alto… pero sin paracaídas.

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Y en el país de los “otros datos”, la realidad volvió a reventar el rosario. En Los Mochis, Sinaloa, una balacera obligó a un sacerdote a interrumpir la misa dominical para pedirle al rebaño que cerrara las puertas del templo.

Y cuando desde la “bananera del pueblo” se insiste en que las cifras de inseguridad van a la baja en este cuento de hadas, a los feligreses les tocó aplicar el “sálvese quien pueda”. 

Queda claro que en México la fe mueve montañas… pero la Guardia Nacional moviliza balazos en el atrio. 

¡Amenazados sean!

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Y desde su parroquia, la gobernadora Rocío Nahle salió muy digna a calificar de “ficción sin sustento” y “tonteras” las críticas vertidas contra su gestión por el columnista Claudio Ochoa. Dice Doña Rocío que ella cuida la “investidura” y que la oposición padece una “obsesión” con ella.

Algo raro pasa en el aire veracruzano, pues mientras la mandataria presume camiones híbridos, tractores y reducciones mágicas de deuda, los números del Secretariado Ejecutivo ubican a Veracruz en el top 5 nacional… pero en víctimas de despojo, con casi 800 acciones ilicítas en el primer semestre de 2026. 

Vaya manera de poner de moda al estado: si no te despojan de la paciencia, te despojan del predio.

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En Xalapa presumen lunes de “puertas abiertas” como si fuera caridad y no obligación. ¿Y de martes a viernes? Atención exclusiva para la aristocracia guinda.

Detrás del trono, el síndico, ¿consorte o con suerte?, Marco Aurelio Martínez predica transparencia mientras batea 14 millones del erario para su capricho beisbolero, el Deportivo Colón, con la ciudad desmoronándose.

Menos mañanas en el diamante: al pueblo se le atiende diario. 

Ojo, las ratas andan sueltas entre el Palacio del Mármol, el Parque Juárez y el Palacio Griego… y no todas tienen cuatro patas.

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Y ya echados para delante en la grilla jarocha habrá que ver en qué casillero termina acomodándose Américo Zúñiga.

Luego de su renuncia formal al PRI, el exalcalde de Xalapa anda deshojando la margarita para el 2027. Los despistados daban por hecho su desembarco en Movimiento Ciudadano, pero olvidan un pequeño detalle: el dueño del circo naranja, Dante Delgado, no suele tolerar a nadie que le haga sombra o que no facture a su ritmo. Además, en estas tierras, el dirigente Jorge Álvarez Máynez no pone ni al taquero de la esquina; el control es absoluto del exgobernador.

Por eso no extraña que las verdaderas pláticas y comidas de Américo sean con Javier Herrera Borunda. El Partido Verde le abrió los brazos a través de sus voceros locales, olfateando que hay un pez gordo en aguas revueltas. 

Habrá que ver si Américo decide vestirse de ecologista o prefiere aguardar a que el árbol naranja termine de pudrirse por dentro. Su ‘Mentor’ sabe bien que Zúñiga Martínez no cae con el canto de las sirenas, consciente de que en la política toda travesía es una auténtica odisea.

Echáremos un ojito a lo que pase.

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