Por Antulio Ficachi
Si usted sentía que en Palacio Nacional el ambiente andaba más tenso que liga de resorte, pierda cuidado: hoy se respira una paz casi mística, con tufo a incienso y té de manzanilla. Y no es que la oposición haya descubierto la iluminación, sino que la presidenta Claudia Sheinbaum anda practicando Qigong, disciplina milenaria china de respiración, balance y salud mental.
Cuentan que fue el titular de la Conade, Rommel Pacheco, quien la convenció de cambiar el Taichí por esta técnica de relajación. Quedó tan entusiasmada la mandataria que ya hasta propuso fundar la Federación Mexicana de Qigong. ¡Faltaba más! Con el avispero político echando chispas y la narrativa patriotera sobre la “defensa de la soberanía” ante los vecinos del norte, a más de uno le vendría bien soltar patadas al estilo Bruce Lee.
Pero para los chicharrones que se están friendo en el país, habrá que ver si exhalar profundo alcanza para aguantar el ritmo de las mañaneras. Eso sí: mientras la Presidenta busca la luz interior a las cinco de la mañana, a la abrumadora mayoría de los gobernadores guindas les urge una alineación intensiva de chakras… a ver si de pura casualidad se les aclara la neurona.
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Mientras tanto, los hipnotizados por la 4T cantan victoria con un raquítico 1.3% de crecimiento económico como si fuera milagro bíblico. Tuvo que venir la CEPAL a tirar los dientes del triunfalismo con datos duros: en América Latina, México sólo supera a Bolivia. Récord histórico, pero de miopía.
La reforma judicial -obra cumbre del partido Morena- resultó el mejor espantapájaros de capitales jamás diseñado. Hoy los empresarios van a hincarse a Palacio para evitar que la justicia sea una rifa de pánico, y la respuesta institucional es un impecable “no es mi asunto”. El desdén como doctrina.
Culpar al exterior mientras se destruye la certeza jurídica en casa es alta pirotecnia. Prometieron transformar la patria y terminaron transformando el crecimiento económico en una miseria.
Números matan rollos discursivos, por más que en el templete matutino vendan fantasías de primer mundo.
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Cuando en el plano federal se respira aire oriental, en el suelo jarocho lo que penetra el olfato es un denso olor a hidrocarburo robado. A ver, a ver… ¿no nos habían repetido hasta el cansancio que el huachicol se había erradicado por decreto presidencial y barrido impecablemente desde arriba?
¡Fuera máscaras! Vaya sorpresita se llevaron la FGR, la Marina y la SEDENA en Carrillo Puerto y Tlalixcoyan al asegurar cerca de 5 mil litros de combustible ilícito, flotillas y un sofisticado arsenal de motobombas. Y para no romper con la mística de la “nueva” seguridad pública: ni un solo detenido. ¡Magia pura! Los delincuentes se evaporaron antes de que la Guardia Nacional pudiera articular la palabra “¡alto!”.
Y Por si al cuadro le faltaba color, en Tierra Blanca brotó con fuerza el huachigas: una distribuidora clandestina operando a sus anchas con pipas y pertrechos bélicos. Los observadores afirman que entre tanto gas y gasolina robada, el legado no dejó un milagro económico, sino una eficiente red de autoservicio para el crimen organizado en el Veracruz que la gobernadora Rocío Nahle está poniendo “de moda”.
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Donde de plano la respiración profunda ya no funciona -ni volviendo a nacer- es en el Ayuntamiento de Xalapa. La alcaldesa Daniela Griego acaba de romper un récord nacional, pero de esos que provocan ganas de enterrar la cabeza bajo tierra como las avestruces.
De acuerdo con el más reciente reporte de la encuestadora RUBRUM, la edil capitalina se fue en picada libre hasta el despeñadero: ocupó el lugar 103 de 104 municipios evaluados a nivel país, arañando un raquítico 2.98 por ciento de aprobación. En solo un mes se desplomó 44 peldaños. Si la tabla tuviera un sótano subterráneo, con gusto lo estrena.
Entre calles destrozadas, servicios públicos reprobados, tufos de corrupción, nepotismo y una percepción de cercanía social que roza el cero absoluto, a los xalapeños no les queda claro si la administración municipal sigue trabajando o si aplicaron al pie de la letra el Qigong: una parálisis total disfrazada de meditación trascendental.
A este ritmo, más le vale a la munícipe solicitar clases de regularización urgentes a la Presidenta… a ver si la energía astral le alcanza para salvar su gestión.
Claro que el problema no es sólo de ella: basta mirar al séquito de funcionarios y ediles que la rodean, una auténtica corte de aplaudidores, arrastrados e ineptos que celebran el naufragio mientras la capital se hunde.


