Por Antulio Ficachi

¡Vaya sacudida de polvo en el Palacio Nacional! Cuando aquí los corifeos del régimen entonan el “vamos bien” y presumen sus “otros datos” con sonrisitas de autosatisfacción por la supuesta baja en la matazón, desde Washington les enviaron un balde de agua helada que hasta los dejó temblando.

Resulta que Marco Rubio, con el garrote en la mano y desde Quito, dejó ir el dardo sin anestesia: la estrategia mexicana contra el crimen organizado “no es ni de lejos suficiente”. Y no solo eso, el tipo soltó la estocada mayor al declarar que “la cabeza de la serpiente de estos cárteles está en México”, advirtiendo que los vecinos del norte van a meter la cuchara “de una forma u otra”. 

Traducido del lenguaje diplomático al lenguaje de barrio: a los gringos se les agotó la paciencia con las “abrazaderas” y van por el garrote grueso. 

¿Y los aplaudidores de la 4T? Calladitos, tragando camote.

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Y si por el lado de la seguridad la casa arde, en las finanzas la lumbre nos llega a las pestañas. Los jilgueros a sueldo de la “Cuarta Transformación” juran y perjuan que la economía es más sólida que una roca, pero las cifras oficiales presentadas por Édgar Amador en la Secretaría de Hacienda parecen sacadas de un cuento de terror bursátil.

Atención a la cifra que da escalofríos: para el ejercicio fiscal 2027, el país requerirá un endeudamiento interno de un billón 700 mil millones de pesos. ¿Sabe usted qué significa eso? Que México estará endeudándose a razón de 10 millones de dólares cada 60 minutos.

¡Sí, leyó bien! Cada hora que pasa, la “austeridad republicana” nos endosa un pagaré millonario. Y todo para financiar un gasto social desbocado —con 543 mil millones para pensiones y 190 mil para becas— e infraestructura militarizada que traga billetes sin llenar. 

Eso sí, para disfrazar la boqueteada presupuestal, proyectan una recaudación récord del 15.9 % del PIB. O sea, sacarle las últimas plumas al contribuyente cautivo para mantener la fiesta electoral. 

¡Chulada de administración!

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En el feudo veracruzano, las cosas se le están poniendo de a peso a la gobernadora Rocío Nahle. Ya no son solo los más de 36 feminicidios que van en el año, ni que la entidad siga ostentando el triste título como el lugar más letal para los periodistas, ni la rampante corrupción gubernamental, mucho menos la falta de medicamentos en los hospitales del estado. Ahora el golpe le viene por la chequera.

Ríos de tinta corren tras la revelación de que bancos de capital estadounidense en México y EU le están bajando la cortina a sus allegados y familiares, entregándoles cheques de caja para que se lleven sus “ahorritos” a otra parte, escudándose en las rigurosas normas contra el lavado de dinero para Personas Políticamente Expuestas. 

¿Y la causa origen? Los fantasmas de Dos Bocas, esa megaobra que saltó mágicamente de 8 mil a más de 20 mil millones de dólares entre contratos sospechosos y redes familiares encabezadas por sus familiares.

Pero lo mejor fue la defensa estilo melodrama de Doña Rocío. Sin mostrar un solo estado de cuenta o documento técnico que aclare el entuerto, recurrió al desgastado recurso de la persecución política y el sesgo de género: “porque hay quienes aún no aceptan que las mujeres podemos ser lo que queramos ser”. 

¡Por favor! Nadie le cuestiona si es ingeniera, madre o abuela; lo que el sistema financiero internacional le cuestiona es el tufo del dinero. Y mientras ella asegura que no necesita viajar a la Isla del Padre, en Texas porque “Veracruz lo tiene todo”, no falta quien le recuerde el departamento “fifí” en San Pedro Garza García y la estancia prolongada de la descendencia en la Gran Manzana. 

¡El pez por dos bocas muere!

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Para el colmo del cinismo aldeano, de pronto brotaron los “apóstoles de la honestidad” en la política veracruzana denunciando con bombo y platillo -desde la comodidad de las redes sociales- las pillerías de Sergio Rodríguez, el impresentable ex Procurador del Medio Ambiente del difunto sexenio cuitlahuista.

¡Por favor, no descubrieron el hilo negro! Aquí en Palabras Claras se les advirtió desde el 16 de febrero de 2020 -en la editorial Un sexenio para procurarse el ambiente– cómo el personaje operaba su red de “asociaciones público-privadas” con rellenitos sanitarios particulares y extorsiones a municipios bajo el pretexto de la basura. 

Los “puritanos” durmieron el sueño de los justos durante seis años mientras el negocio prosperaba, y hoy se rasgan las vestiduras como si la podredumbre fuera una novedad. 

¡Tengan tantita memoria!

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