Por Antulio Ficachi

¡Sálvese quien pueda! Entre gobernantes que juegan a las escondidillas con los mecenas del huachicol, playas que se vacían más rápido que promesa de campaña y una Inteligencia Artificial que nos quiere mandar directo al Paleolítico, la realidad mexicana ya superó cualquier guión de teatro y de mala muerte.

Empezamos el recorrido por el norte, donde a Marina del Pilar le preguntaron si el mecenas de la chequera alegre, Amílcar Olán —amigo íntimo de los retoños presidenciales y operador de cabecera de “El Clan”—, le inyectó billetes a su campaña de 2021. La mandataria bajacaliforniana aplicó la gran Houdini: “Cualquier financiamiento está declarado; si no está declarado, es porque no se recibió”.

Claro, bajo esa lógica impecable, lo que no pasa por el notario simplemente no existe, como los milagros de austeridad de la temporada. Lo grave para doña Marina es que, en los audios filtrados, el buen Amílcar jura y perjura que le soltó una buena lana a la “sinvergüenza” en plena boda.

¡Todo un cuento de hadas con fondos perdidos y dedicatoria!

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Y si en el norte niegan los patos tirándole a las escopetas, en el Caribe y el Pacífico las maletas se quedaron hechas. El turismo veraniego sufrió un desplome monumental digno de récord Guinness: Puerto Vallarta cayó un 13.7% en pasajeros, Cancún retrocedió un 9.7% y Los Cabos bajó un 7.6%.

Entre coletazos de inseguridad, fantasmas de operativos pasados y una ocupación hotelera que en Vallarta apenas araña el 51%, los vacacionistas decidieron cambiar las playas mexicanas por la bendita paz de la sala de su casa. 

Total, la arena artificial de la alfombra no cobra impuestos.

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Pero no se preocupen, que si los humanos no nos destruyen a fajazos o por falta de turistas, de eso se encargarán las computadoras. Desde la ONU, Volker Türk lanzó la voz de alarma asegurando que la carrera desbocada por la Inteligencia Artificial nos va a dejar sin agua, sin calefacción y hasta sin derechos humanos básicos.

Cuando los magnates tecnológicos como Elon Musk y Sam Altman piden frenar la bestia porque ya ni ellos la controlan, lo más prudente sería apagar el módem, tirar el celular al fondo del ropero y rezar lo que sepamos.

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En Veracruz, donde la ineptitud está de moda, la salud se atiende a puro optimismo y con los clásicos desplantes de la señora Nahle. Desde el flamante Palacio del Mármol, la gobernadora descartó cualquier crisis sanitaria, minimizó las protestas del personal médico del CAE Xalapa y culpó a los partidos opositores de “echar a perder” la marcha —por culpa, eso sí, de un aprendiz de político que anduvo de metiche imprudente en la manifestación—. Todo esto mientras respaldaba al impresentable y exhibicionista delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor.

La soberbia oficial es tan densa que hasta en la propia familia morenista hay fuego cruzado: Canek García Jiménez —hermano del exgobernador Cuitláhuac— exigió la renuncia de los ineptos por el desabasto, mientras la secretaria de Salud estatal, Mariela Hernández García, aplicó la técnica del correcaminos, huyendo despavorida de la prensa en el Parque de los Berros, bien protegida por guaruras y escoltas.

¡Pura vocación de servicio a toda velocidad!

Y eso evoca lo que el 22 de octubre del 2024 en la sección El muro de las mentacionesde Palabras Claras se publicó:

“¿Las personas que acompañarán a Rocío Nahle en su gobierno son almas propicias para superar esas adversidades o serán inmunes a la agresión, sabiendo que tienen todo el poder? Si el gobierno se llena de resentidos, no habrá generosidad, lo cual no se debe confundir con la capacidad del perdón. El que es generoso no suele tener necesidad de perdonar, porque está siempre dispuesto a comprenderlo todo; y es, por lo tanto, inaccesible a la ofensa que supone el perdón. La última raíz de la generosidad es, pues, la comprensión. Ahora bien, sólo es capaz de comprenderlo todo el que es capaz de amarlo todo”, reflexionaba el humanista Gregorio Marañón.”

El resentimiento que refleja Rocío Nahle ha sido el motor de muchas de sus decisiones erráticas: cuando el poder interpreta la crítica como agravio y no como insumo, se vuelve menos capaz de corregirse. 

En política, la incapacidad de rectificar a tiempo siempre cobra factura con intereses.

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En este septiembre patrio, ¿el Grito de Independencia será para recordar a los héroes o para suplicar que nos devuelvan el país antes de que nos lo cambien por rifas de aviones y abrazos balaceados?

¡Feliz 15 de septiembre! Al menos los fuegos artificiales de la noche serán lo único que explote con más gracia y menos daños colaterales que las administraciones morenistas.

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