Desde el mármol solemne del Palacio de Gobierno, Ernesto Pérez Astorga, secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Rocío Nahle, presentó -otra vez- la ruta internacional que, en el discurso, llevará al productor rural veracruzano del vaivén del mercado local a la estabilidad europea. En la práctica, una promesa bien empacada.

Veracruz, anunció, estará presente en Fruit Logistica, la vitrina global donde los países compiten por vender frutas impecables y discursos optimistas al mercado europeo. El dato duro no faltó: 84 % del territorio rural del estado es agrícola y Veracruz es líder en varios cultivos, sobre todo cítricos. Lo que tampoco faltó fue la distancia entre el potencial y la realidad.

Alemania, consumidor voraz de limón y deficitario en su producción, se dibuja como el nuevo paraíso comercial. Para llegar ahí, explicó el funcionario, se impulsarán certificaciones como GlobalG.A.P., requisito básico para exportar a la Unión Europea, es decir, más trámites, más costos y una larga espera para el pequeño productor, ahora acompañado -eso sí- por dependencias estatales y la Embajada de México.

El diagnóstico es conocido y repetido. La dependencia casi absoluta del mercado estadounidense convierte al campo en una ruleta. “Hoy el limón vale, mañana no”. Europa, en cambio, promete diferenciales de hasta 40 % y precios estables. La frase oficial cerró como debe: que el productor tenga “más dinero en el bolsillo”. El cuándo quedó, prudentemente, en el aire.

Para sostener la narrativa, se reactivarán diez Consejos Regionales de Economía, encargados de mapear productos, empresas y certificaciones. El calendario es elástico: exportaciones hacia finales de este año o a inicios de 2027. La urgencia, al parecer, no cotiza en euros.

En el frente industrial, Pérez Astorga habló de permisos, licitaciones y polos de desarrollo en la zona norte. Hay, dijo, tres cartas de intención -dos nacionales y una extranjera- listas para convertirse en anuncios oficiales, cortesía de la gobernadora. Inversión en pausa, expectativa en curso.

El modelo se inspira en Tlaxcala: fideicomisos, terrenos impactados y beneficios fiscales inmediatos. La instrucción es “flexibilidad”, una palabra elegante para competir en un país con más de 130 parques industriales en fila y pocos diferenciadores reales.

La joya del discurso fue Tuxpan: el puerto más cercano a la Ciudad de México, con capacidad de crecer y servicios de última milla. Ventaja logística indiscutible, desarrollo prometido y futuro en tiempo condicional.

Para cerrar, el secretario miró al norte: Canadá, cuarto socio inversionista del estado. Exportaciones agrícolas con crecimiento de 19 %, sector energético disparado 107 % y ductos marinos operados por TC Energy como carta fuerte. Números que lucen mejor en la gráfica que en el surco.

La siguiente parada será SIAL Canadá, del 28 de abril al 2 de mayo. Más ferias, más viajes, más expectativas. La apuesta oficial insiste: menos Estados Unidos, más Europa y Canadá, precios estables y bienestar rural.

Mientras tanto, en el campo veracruzano, el productor sigue cosechando discursos. Y esperando que, algún día, también se exporten resultados.

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