Etelvina Garfias, madre de Jully Raquel “N”, una de las dos personas detenidas por el homicidio de la rectora y propietaria de la Universidad Valladolid, María Guadalupe Martínez Aguilar, afirmó que la Fiscalía General de Veracruz no ha aportado ningún elemento de prueba para relacionar a su hija con el crimen.

En entrevista afuera del Juzgado de Control del Centro regional de Reinserción Social de Pacho Viejo, Coatepec, Etelvina Garfias, de ocupación intendente, rechazó cualquier vínculo de su hija, detenida el 6 de noviembre de 2020, con los feminicidas de Martínez Aguilar, asesinada en su despacho el pasado 29 de junio de 2020, en Emiliano Zapata.

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La mujer recalcó que no existe una afirmación contundente en contra de su hija e incluso, el día de los hechos, Jully Raquel trabajó al lado de su padre realizando labores de jardinería en la Ciudad de México, de donde son originarios.

Etelvina refirió que a Jully Raquel la asocian con el crimen debido a su trabajo temporal de chofer de Uber, pero la familia negó cualquier relación del automóvil con los hechos.

Además, Etelvina afirmó que debido a la pandemia, la conductora entregó el vehículo a su propietario ante la baja demanda en los viajes, pero desconocen si la unidad tiene relación con el crimen ni cómo fue vinculada su hija en las investigaciones.

“Como no somos gente de maldad, jamás imaginamos que nos fueran a meter en estas cosas, tan fuertes, tan dolorosas”.

Además, Etelvina negó que ella o su hija (presa en Pacho Viejo), hubiesen visitado o recorrido el estado de Veracruz, sino después de la detención de Jully por elementos de la Policía Ministerial.

Cabe referir que el pasado 29 de junio personas ingresaron a la Universidad Valladolid y asesinaron a María Guadalupe Martínez Aguilar en sus oficinas.

Por lo anterior la Fiscalía presentó a dos detenidos Jully Raquel “N” y Fernando Enrique “N” por el delito de homicidio doloso calificado.

“Yo lo único que pido es justicia y que la autoridad competente de este lugar haga su trabajo, y que lo haga bien”, expresó Etelvina, quien dijo desconocer el estado procesal que guarda su hija.

En entrevista, la madre recalcó que la familia no cuenta con recursos económicos, e incluso, la defensa de la detenida la realiza un conocido, dado que carecen de la solvencia para pagar los honorarios de cualquier abogado.

Acusa tortura tras detención de su hija

Además denunció que en el transcurso del camino los elementos de la Policía Ministerial golpearon a su hija, le cubrieron la cabeza con una bolsa, la obligaron a firmar y abusaron sexualmente de ella.

“La trajeron toda golpeada, toda mal, y la presentaron toda golpeada ante el Ministerio Público, la bañaron con agua fría y el médico le tuvo que vendar para que aguantara la audiencia (que tuvo lugar el 7 de noviembre).

“Mi hija fue aprehendida el 6 de noviembre, tiene en el penal 50 días, y por eso viajé de Ciudad de México para acá para ver a mi hija. Mi hija se encuentra mal, triste, porque se le culpa de una cosa que no tuvo nada que ver”.

Enfatizó que el día de los hechos, 30 de junio, la joven trabajaba en labores de jardinería al lado de su padre en Ciudad de México.

“Ese día estuvo mi hija trabajando con una señora que tiene un jardín de niños, una escuelita, estuvo trabajando el 29 de junio y le llevaron plantas y mantenimiento en su jardín”.

Dijo que existen incluso pruebas de que Jully Raquel trabajó ese día en Ciudad de México con conversaciones de WhatsApp, transferencias de dinero por la compra de material de jardinería, además del testimonio de una de las clientas de la familia.

“El juez no quiso recibir ningún tipo de pruebas y ese día que la detuvieron, eran como 7 y cuarto de la noche e iba con sus hijos, los niños llegaron solos a mi casa porque los señores estos la jalonearon, la sometieron, la trasladaron a unas oficinas de Azcapotzalco y en menos de 30 minutos la volvieron a sacar con rumbo a Pacho Viejo”.

Por su parte, el esposo de Jully Raquel, Erick Rodríguez, refirió que los dos hijos, una de 6 y uno de 10 años, de su pareja sufren bastante depresiones.

Indicó que Jully siempre vio como sacar adelante a su familia, o bien con trabajos de jardinería, con venta de ropa usada o vendiendo birria, descartando que su esposa conociera el estado de Veracruz.

“Nunca ha venido para acá, condenamos el hecho, dentro de lo que cabe, lo sentimos, también por la familia de la fallecida, tenemos las pruebas que mi esposa trabajaba allá en la Ciudad de México, es un error condenar a una madre inocente y si hubiera tenido algo que ver, no tendría ni por qué estar dando esta entrevista”, declaró.

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