Un incidente de violencia contra la prensa se registró durante la cobertura del hallazgo de fosas clandestinas en esta comunidad rural, cuando una integrante del equipo de seguridad de la gobernadora Rocío Nahle empujó y posteriormente le lanzó la pierna a una reportera de TV Azteca, obstaculizando su labor profesional.

En un video que circula en redes sociales, la agresión ocurrió en el momento en que la reportera Heidi Castellanos formuló una pregunta directa sobre las fosas encontradas en el municipio. Según testimonios presenciales, la integrante del equipo de seguridad reaccionó de forma brusca, empujando a la periodista y, segundos después, introduciendo su pie en el camino de Castellanos, lo que provocó que ésta perdiera el equilibrio.

La reportera protestó de inmediato y solicitó una explicación a la mujer que la agredió. La respuesta fue una frase que ha generado incredulidad y rechazo en el gremio periodístico: “hagan bien su trabajo”, en alusión implícita a la pregunta incómoda formulada.

Este episodio plantea interrogantes sobre el respeto institucional hacia los medios de comunicación y la garantía del ejercicio periodístico en espacios oficiales. La conducta de un guardia de seguridad no solo pone en riesgo la integridad física de quienes cubren hechos de interés público, sino que también sugiere una intolerancia creciente a la pregunta crítica, un elemento fundamental en sociedades democráticas.

Organismos defensores de la libertad de expresión han señalado en repetidas ocasiones que las agresiones físicas y verbales contra periodistas, especialmente durante el desempeño de sus funciones, configuran una forma de censura indirecta que inhibe la labor informativa y afecta el derecho a la información de la ciudadanía.

Hasta el cierre de esta edición, no ha habido una postura oficial por parte del gobierno de Veracruz ni de la oficina de la gobernadora Nahle respecto del incidente y la versión de los hechos. Tampoco se ha informado sobre medidas disciplinares hacia la integrante de seguridad involucrada.

La falta de respuesta institucional frente a este tipo de agresiones no solo agrava el clima de impunidad en torno a los delitos contra periodistas en México, sino que -en este caso específico- deja sin atender la inquietud ciudadana sobre un hallazgo que conmociona a la comunidad de Jáltipan.

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