Desde el año 2024 el hongo Fusarium sacchari está destruyendo las plantaciones de caña en varias regiones de Veracruz y las pérdidas ya ocasionan serios problemas económicos a 7,500 productores de los ingenios azucareros de La Gloria y El Modelo, adonde se muelen cañas de municipios como Alto Lucero, Actopan, Úrsulo Galván, Puente Nacional, La Antigua y Paso de Ovejas. La crisis fitosanitaria es inédita y el hongo arrasa la cepa y en pocos meses destruye superficies completas.

Desde los meses en que en la zona de Mozomboa en Actopan, se veían cientos de camiones que desde ahí trasladaban diariamente el balastro para las vías del Tren Maya, los productores especulaban en que el hongo les había llegado a través de las llantas de los vehículos que llevaban la grava hasta la península de Yucatán, en donde apareció antes el temible Fusarium

Y lo pensaban porque el hongo se percibió primero en las cañas de Actopan y Úrsulo Galván, cercanas a los bancos de piedra para extracción, pero su expansión ya es grave, ocasionando pérdidas del 70 al 90 por ciento de las cosechas. 

El tema fue difundido ampliamente por los medios de comunicación y los propios productores de caña, aunque jamás se vio apoyo alguno del secretario Rodrigo Calderón, un contador y empresario limonero que está como titular de la SEDARPA.

Desde la zafra anterior se dieron las reducciones de producción, pero el hongo se fue expandiendo por los cañales, y en este momento, hay productores que recibieron de los Ingenios, sus avisos de preliquidación  en cero pesos, sin siquiera recuperar sus gastos de la temporada de siembra, abonos, cuotas de agua y demás costos de producción.

Si la plaga no se atiende, vendrán más afectaciones y pondrán en problemas la producción de azúcar en el estado. Y Veracruz es el principal cultivador de caña de azúcar en el país.

El sábado pasado en la cabecera municipal de Úrsulo Galván el gobierno federal entregó dotaciones de fertilizantes, y algunos productores que hablaban del cuantioso daño del hongo, se preguntaban por qué en Veracruz  no se hizo nada, si sabían que en Campeche y Chetumal el gobierno apoyó a los cañeros para resolver el problema. 

Una señora de la tercera edad llegó a decir: ¿Y este abono, en cual producción la usaré, si la mía, este año ya está destruida?

Cuando el hongo invade el cañal, poco a poco va afectando a los tallos hasta secarlos y pone amarillentas las hojas, pierden firmeza y así reduce el crecimiento de toda la plantación. Y si se abren las cañas a lo largo, se observarán los centros secos y rojizos. Entonces, cuando se da la época de la zafra, si el técnico del ingenio ve el deterioro, ya ni siquiera programa el corte en esa superficie plagada de hongo, porque obviamente no resulta rentable. Es caña que ya se perdió, aunque algunas plantas se salven. Y esto augura años de mucho trabajo para rescatar el cañal moribundo y para hacerlo otra vez productivo. 

Ante estas pérdidas, el productor debe volver a sembrar con mejor semilla, hacer fumigaciones y controles, esperar algunos años a que la tierra produzca otra vez, y mientras tanto, le tocara sufrir con su familia los años de vacas flacas, malviviendo como puede.

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