El cangrejo azul (Cardisoma guanhumi) enfrenta una crisis crítica en el territorio veracruzano. Hasta siete de cada diez ejemplares en etapa reproductiva pierden la vida durante su migración natural hacia el mar, víctimas de atropellamientos viales, caza furtiva y la destrucción acelerada de su hábitat natural, de acuerdo con datos de la asociación civil Somos la Semilla del Cambio.

Juan Carlos Atzin Calderón, dirigente de la organización, advirtió que la supervivencia de la especie continúa en grave peligro debido a la alteración profunda de sus ciclos biológicos, impulsada por el cambio climático, la modificación de los ciclos hidrológicos, la tala desmedida de manglares y el avance del desarrollo inmobiliario.

Como ejemplo de esta presión antropogénica, el activista señaló el caso del municipio de Alvarado durante la gestión de la exalcaldesa Lizzette Álvarez Vera, quien —según denunció— priorizó el crecimiento urbano por encima de la conservación ecológica al asegurar que no detendría los proyectos inmobiliarios para proteger a la especie.

Puntos críticos y participación ciudadana

Tras 15 años de monitoreo continuo en las carreteras del estado, la asociación civil identificó los tramos de mayor riesgo donde los crustáceos intentan cruzar hacia las zonas de desove:

  • Zona centro y norte: Tramo de Úrsulo Galván a la altura de Laguna Cabana; la zona de la “Y Griega” en los límites de Tecolutla, Nautla y San Rafael; así como Tampico Alto y Pueblo Viejo.
  • Zona sur: Puntos críticos ubicados en la región de Los Tuxtlas, Catemaco y Sontecomapan.

Ante la falta de pasos de fauna oficiales, habitantes de comunidades como San Rafael y Casitas (Tecolutla) organizan de manera voluntaria los denominados “cruces móviles humanos”. Durante las temporadas de mayor desplazamiento, los pobladores se apostan sobre la carretera federal 180 para detener momentáneamente el tráfico vehicular y trasladar de forma segura a los ejemplares hacia la costa.

El detonante natural de la migración

El éxodo del cangrejo azul responde a factores ecológicos específicos. Atzin Calderón explicó que el proceso inicia cuando las precipitaciones veraniegas inundan sus madrigueras. Al coincidir con la fase de luna llena, el reflejo de la luz sobre el agua actúa como un estímulo biológico que indica a los ejemplares el momento exacto para iniciar su recorrido hacia el mar.

Ante este panorama, la organización reconoció la vigencia del periodo de veda establecido por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) del 1 de julio al 15 de septiembre, aunque hizo un llamado urgente a la ciudadanía para mantener la protección de la especie de manera permanente, recordando que los ciclos reproductivos de la naturaleza no se rigen estrictamente por calendarios administrativos.

La preservación del cangrejo azul es clave para el equilibrio ecológico de los manglares costeros en Veracruz, un ecosistema que funge como barrera natural y zona de crianza para múltiples especies marinas.

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