La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, rechazó que la entidad atraviese por una emergencia sanitaria y descartó pedir la renuncia del delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor. La postura surge tras la protesta realizada este domingo por personal médico del Centro de Alta Especialidad (CAE) de Xalapa para exigir abasto de medicamentos e insumos.

Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria reconoció que existen problemas de suministro en los hospitales del estado, aunque aseguró que su administración ya interviene para resolver los faltantes. Detalló que se destinan mil millones de pesos y recordó que el convenio federal permite al Gobierno estatal actuar de manera directa en casos urgentes para adquirir material y solicitar posteriormente el reembolso.

“Estamos en proceso de que nos entreguen las claves de material faltante, se está comprando”, indicó, al tiempo que admitió dificultades logísticas para conseguir determinados fármacos incluso a nivel federal.

Cuestiona tintes políticos en la protesta

Respecto a la manifestación del personal de salud, Nahle calificó la protesta pacífica como una forma legítima de expresión, pero criticó la participación de actores partidistas. A su juicio, los partidos políticos “echaron a perder la marcha” al intentar aprovechar un tema sensible como la salud con fines ajenos a las demandas laborales.

Estrategia y distribución hospitalaria

La titular del Ejecutivo estatal anunció que realizará recorridos de supervisión en los cerca de 60 hospitales integrados al esquema IMSS-Bienestar en la entidad. Asimismo, destacó que la distribución de insumos enfrenta retos debido a la extensión territorial del estado y señaló que se trabaja en mecanismos para evitar la suspensión de procedimientos médicos por falta de suministros.

Finalmente, recordó la implementación del esquema de supervisión en unidades médicas, el cual busca conocer de primera mano las necesidades del personal en territorio.

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