Mientras en Veracruz la sentencia política tenía culpables designados por la gobernadora Rocío Nahle, la propia petrolera del Estado vuelve a exhibir la prisa del veredicto: Petróleos Mexicanos reconoce que “sigue investigando”, es decir, nadie sabe todavía de dónde salió el hidrocarburo que apareció en el Golfo de México.

En un comunicado que intenta tranquilizar más de lo que explica, la paraestatal asegura que continúa indagando con diversas compañías del sector energético para determinar quién dejó escapar el chapopote que terminó embarrado en playas del Golfo.

El gobierno federal presume que la fase de contención en la zona marina concluyó y que ahora el esfuerzo está concentrado en limpiar lo que el mar decidió devolver a la costa. La operación fue coordinada por la Secretaría de Marina y por la propia petrolera estatal, en un intento por evitar que la mancha siguiera paseando por el Golfo.

El operativo se activó el 14 de marzo mediante el Plan Local de Contingencias de la Marina, con la participación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la Coordinación Nacional de Protección Civil.

Toneladas de chapopote

Los recorridos aéreos y terrestres en costas de Tabasco y Veracruz confirmaron los residuos impregnados de hidrocarburos en varias playas. En el municipio de Paraíso, Tabasco, se registraron acumulaciones en Barra de Tupilco y Arroyo Verde; mientras que en Cárdenas aparecieron en zonas como Ejido Sinaloa, Ejido El Alacrán y Manatinero.

La limpieza dejó estas cifras:

  • 80 metros cúbicos de residuos en Ejido Sinaloa
  • 30 metros cúbicos en Arroyo Verde
  • 10 metros cúbicos en Manatinero
  • cerca de una tonelada en El Alacrán

En Veracruz, las labores comenzaron el 5 de marzo en Playa Barrillas y posteriormente se extendieron a Playa Linda, Playa Jicacal y la Laguna del Ostión.

Ahí se desplegaron 210 trabajadores, quienes han retirado 91 toneladas de residuos con hidrocarburo:

  • 40 toneladas en Playa Barrillas
  • 20 toneladas en Playa Linda
  • 30 toneladas en Playa Jicacal
  • 1 tonelada en la Laguna del Ostión

Todo ese material fue enviado a celdas de almacenamiento temporal, mientras las autoridades reportan un avance de limpieza cercano al 85 por ciento.

La playa casi está limpia. Lo que sigue sucio es el misterio.

El misterio petrolero

Según la versión oficial, desde el momento en que se detectó la presencia de hidrocarburo en el mar se desplegaron embarcaciones especializadas para evitar que la mancha se dispersara. También se asegura que las instalaciones de PEMEX operan con normalidad” y que no hay daños en plataformas, terminales ni embarcaciones de la empresa.

El detalle es que el petróleo no suele materializarse espontáneamente en el océano.

Entretanto, autoridades ambientales mantienen vigilancia en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, donde -según los reportes oficiales- no se han detectado manchas en el mar ni en las playas. El monitoreo continúa para confirmar que el ecosistema no termine pagando la factura de este episodio petrolero, sin dueño.

Investigación… después del veredicto

La Agencia de Seguridad Energía y Ambiente solicitó información a distintas empresas del sector para determinar si algún incidente operativo pudo haber provocado el derrame. Paralelamente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente realiza recorridos en playas de Veracruz, Tabasco y Campeche, además de inspecciones marítimas con apoyo de la Marina y autoridades locales.

También se analizan corrientes marinas, imágenes satelitales y reportes en campo para intentar ubicar la fuente del contaminante, lo que significa que la investigación apenas comienza.

Cuando finalmente se descubra el origen del hidrocarburo -dice el gobierno- se aplicará la legislación ambiental para fincar responsabilidades y exigir la reparación del daño.

La paradoja flota sobre el Golfo como la propia mancha petrolera: el hidrocarburo apareció, las playas se limpiaron, las autoridades investigan y los culpables, al parecer, ya estaban decididos antes de que empezara la investigación.

Rocío Nahle sentenció -como suele hacerlo y sin pruebas- apuntando al viejo fantasma del pasado “neoliberal”. El problema es que el presente sigue empeñado en descubrir las mentiras de moda.

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