La aparición de mantas con mensajes presuntamente vinculados al crimen organizado en puentes peatonales de la avenida Lázaro Cárdenas, en Xalapa, provocó movilización policiaca la mañana del viernes. Sin embargo, la reacción de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, fue minimizar el hecho.

“Presunto… no le voy a hacer caso”, declaró la mandataria estatal al ser cuestionada sobre los mensajes que aparecieron colgados en una de las principales vialidades de la capital veracruzana.

Las lonas —de fondo negro y gran formato— fueron colocadas en al menos dos puentes peatonales de la transitada avenida, entre ellos los ubicados a la altura de Agua Santa y en las inmediaciones de Plaza Crystal. Automovilistas y peatones reportaron su presencia desde temprana hora, lo que derivó en un despliegue policial para retirarlas.

En los mensajes se lanzaban advertencias contra supuestos extorsionadores y secuestradores, además de la frase “Xalapa ya tiene dueño”, que alcanzó a ser leída por algunos ciudadanos antes de que las autoridades retiraran las mantas. El texto estaba firmado por un grupo identificado como “B90 Sangre Brava GDA”, organización cuya existencia y autenticidad no ha sido confirmada oficialmente.

Hasta ahora, ni autoridades estatales ni instancias federales han informado sobre el origen de las lonas o sobre posibles investigaciones relacionadas con su colocación. En la práctica, el episodio quedó reducido a un incidente incómodo que el gobierno estatal decidió restar importancia.

La estrategia de ignorar el mensaje contrasta con el impacto público que generan este tipo de advertencias, que suelen formar parte de la propaganda intimidatoria utilizada por grupos criminales para enviar señales de control territorial o ajustar cuentas con rivales.

Uribe Esquivel cambia de partido

En otro tema, Nahle fue cuestionada en el Congreso local sobre el reciente anuncio del alcalde de Las Choapas, Jesús Uribe Esquivel, quien informó su salida de Movimiento Ciudadano para sumarse al proyecto político de MORENA.

La gobernadora sostuvo que la decisión corresponde exclusivamente al edil y que se trata de una “separación voluntaria”, por lo que dijo desconocer si el proceso de incorporación al partido ya fue formalizado.

“Él dice que se va a MORENA, pero no sé si Esteban Ramírez Zepeta ya habló con él o si ya se sentaron; eso corresponde al partido”, señaló.

Nahle rechazó que su administración esté presionando a alcaldes de oposición para integrarse al movimiento oficialista, aunque confirmó que Uribe sostuvo recientemente una reunión con el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued.

“Yo tengo que trabajar con los 212 municipios”, afirmó.

La decisión del alcalde fue anunciada un día antes en una conferencia de prensa en Xalapa, donde explicó que acudió a la capital del estado tras recibir una invitación para sumarse al proyecto político que respalda a la actual gobernadora.

El movimiento político no deja de resultar llamativo. Meses atrás, la propia Nahle había señalado públicamente a Uribe Esquivel por presuntos vínculos con la delincuencia organizada en el sur del estado. Además, el alcalde enfrentó en el pasado una sentencia de 20 años de prisión por homicidio calificado, fallo que posteriormente fue anulado por tribunales.

Hoy, en la lógica pragmática de la política veracruzana, las diferencias parecen haberse diluido. Mientras las narcomantas se ignoran y los expedientes se olvidan, los realineamientos partidistas continúan.

Publicidad