La flamante -aunque todavía no oficialmente entregada- Arena Macuiltépetl y/o Nido del Halcón sigue en una especie de limbo administrativo. La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, reconoció que el gobierno estatal aún no recibe formalmente la obra, por lo que antes de cortar listones habrá que resolver la parte menos fotogénica, los pendientes burocráticos.
Mientras tanto, la mandataria sacó de la chistera una otra ocurrencia: convertir el recinto en pieza clave de un proyecto deportivo de alto nivel que permita a Xalapa volver al mapa de las competencias nacionales. La propuesta —según dijo— ya fue planteada al titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Rommel Pacheco, y también a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
El detalle es que el inmueble pertenece al Gobierno del Estado, pero todavía falta el trámite que confirme que, en efecto, ya es suyo para operarlo. Es decir: la arena existe, pero administrativamente aún no llega a las manos de quien debe usarla.
En el trasfondo aparece otro viejo conocido de la política veracruzana. La deuda con la CONADE, acumulada desde administraciones anteriores y particularmente durante el sexenio de Javier Duarte de Ochoa. El saldo sigue ahí, como recordatorio de que el deporte también carga con herencias financieras.
La estrategia ahora consiste en ofrecer instalaciones para concentraciones y eventos nacionales, con la esperanza de que el intercambio deportivo ayude a renegociar o al menos disminuir el pasivo.
Dentro de esa lógica también se analiza instalar en la capital del estado un Centro de Alto Rendimiento, idea que —según la gobernadora— surgió tras conversaciones con la presidenta. El objetivo es aprovechar la infraestructura deportiva para atraer turismo deportivo y devolverle a Xalapa su antigua vocación como sede de competencias.
Por ahora, la Arena Macuiltépetl espera. Primero la entrega oficial, luego los proyectos y, si todo sale bien, algún día los atletas. Porque en Veracruz, incluso el deporte necesita atravesar el calentamiento burocrático antes de empezar a jugar.







