Mientras su corralón permanece asegurado y la investigación avanza —al menos en el discurso oficial—, el diputado local de Morena José Ruiz, mejor conocido como Pepín Ruiz decidió que nada como una gira de regalos para refrescar la memoria del electorado en Veracruz.
Lejos de guardar prudencia, el legislador salió a repartir triciclos de hasta 10 mil pesos en colonias populares del puerto. Ya no son pollos, la inflación política también se nota. Todo queda documentado en redes sociales, con abrazos incluidos y sonrisas de campaña, aunque oficialmente aún “no son los tiempos”.
Pepín, quien no logró la alcaldía, pero no perdió la costumbre, se mueve como aspirante a diputado federal por el distrito porteño, cobijado por Morena y, sobre todo, por el siempre útil fuero constitucional. Ese que, al parecer, también funciona como pase libre para hacer proselitismo mientras otros expedientes duermen.
El detalle incómodo es que la Fiscalía General del Estado de Veracruz mantiene bajo resguardo su corralón, donde fueron encontrados vehículos robados y, según información conocida, restos humanos. Pero nada de eso parece interferir con la agenda del diputado ni con su entusiasmo electoral.
La fiscalía guarda silencio. Pepín hace campaña. El corralón sigue asegurado. Y en este peculiar equilibrio veracruzano, la justicia avanza con freno de mano, mientras los triciclos ruedan sin problema. Porque en política, cuando hay fuero, siempre hay camino. Y así Veracruz sigue de moda.







